Bárany - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Bárany

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Bárany,
esclarecedor del equilibrio corporal.
 
Por: N. Zvi Avigdor (Nueva York)
 
Era la Primera Guerra Mundial y el Dr. Roberto Bárany fungía como cirujano civil voluntario en las tropas austríacas. En 1914 es tomado prisionero por el ejército ruso y mandado al campo de prisioneros de guerra en la aldea de Merv a miles de kilómetros de su nativa Austria, en la provincia rusa de Turkestán, junto a la frontera afgana.
Al mismo tiempo en Suecia, se le nombraba ganador del premio Nobel de Medicina, pero debido a los sucesos mencionados, transcurrió más de un año para que Bárany se enterara que había ganado el prestigioso galardón. Fue el embajador sueco en Moscú quien manda en octubre de 1915 un telegrama a Merv, y el rehén Bárany es informado de la gran noticia por un oficial ruso.
El Príncipe Karl de Suecia, por medio de la Cruz Roja, hace una petición a las autoridades rusas para que permitan ir al Dr. Bárany a Estocolmo a recibir su premio. Después de intensas negociaciones, el general ruso Constantin ordena la liberación de Roberto con el pretexto de que cojeaba, de que por ser inválido de guerra se le dejaría salir por razones humanitarias. El honesto Bárany le informa al general que la rigidez de su pierna no era debida a una herida de guerra sino que era secuela de tuberculosis ósea que había sufrido durante su niñez. El general le respondió: «Doctor Bárany, no me contradiga; usted será gran médico y habrá ganado el premio Nobel en medicina, pero el que decide aquí quien es un inválido de guerra soy yo, no usted». Es así como Bárany es liberado y recibe el premio Nobel con dos años de atraso.
A 90 años de tan inéditos sucesos, rindamos homenaje a este gigante de la medicina, un gran neurofisiólogo y neurocirujano, quien -entre otras cosas- descubrió los secretos del equilibrio humano, la razón por la cual ganó el Nobel.
Roberto Bárany (pronunciado Báraniu, (1876-1936) nació en Viena, perteneciente al entonces imperio austro-húngaro. Sus padres eran judíos húngaros de clase media. Se graduó de médico en 1900 y hace estudios de postgrado en medicina interna y neurología. En 1903 estudia bajo Sigmund Freud. Bárany contaba esta historia con respecto a su maestro: «El Dr. Freud nos decía constantemente que los sueños eran siempre la expresión del deseo. Si alguna vez no pueden explicar un sueño, vengan a verme, decía él. Un día le describí un sueño que tuve, que no tenía nada que ver con ningún deseo. Freud dijo entonces que la solución era muy simple: que tuve el deseo de contradecirlo».
Ese mismo año Roberto toma cursos de cirugía, y al terminarlos se vuelve médico adjunto de la Clínica de Oído de la Universidad de Viena bajo Adam Politzer, fundador de la otología austríaca.
Al poco tiempo, Bárany se da cuenta que al hacer simples lavados de oído, ciertos pacientes se quejaban que el procedimiento les producía mareo (vértigo) y movimientos involuntarios de ojos (nistagmo). Comienza a hacer observaciones al respecto y descubre que ésto, sólo ocurría cuando la temperatura del agua era muy fría. Prueba entonces a ver qué pasa con el agua muy caliente y resultaba que también había vértigo y reacción ocular, esta vez los ojos se movían en dirección opuesta. A ésto lo llamó «reacciones calóricas», y dedujo que obviamente debía haber una conexión entre el oído y la parte del cerebro que controla el equilibrio (el cerebelo), y entre el oído y los ojos; la temperatura extrema aplicada al oído era sólo un estímulo que resultaba en una respuesta refleja en los ojos y al mismo tiempo una respuesta refleja en el cerebelo produciendo el mareo.
El Dr. Bárany se interesó profundamente en este fenómeno, y comienza a hacer experimentos relacionados con la estimulación de estructuras del oído, especialmente el aparato vestibular y su líquido interno (la endolinfa), que ahora sabemos contribuyen en forma importante a las funciones del equilibrio. Hasta ese entonces se creía que el oído sólo tenía la función de la audición, y que el equilibrio dependía solamente del cerebelo, a pesar que varios investigadores ya habían hecho experimentos en palomas y conejos y ya habían llegado a la conclusión de que probablemente existía una asociación entre el oído y el equilibrio en los animales. Pero fue Bárany quien comenzó a estudiar esta asociación en los humanos.
La aportación de Bárany fue el demostrar que en el humano también existía la asociación oído-equilibrio, pero más importantemente, que los estudios que se habían hecho en los animales no eran aplicables a éste. Y no sólo describió las diferencias fisiológicas en los humanos, sino que desarrolló métodos para la exploración del sistema de equilibrio (oído-cerebelo) humano. Descubrió también las leyes que determinan las reacciones del cuerpo producidas por la rotación del mismo.
Sus investigaciones hicieron posible, eventualmente, el tratamiento quirúrgico de enfermedades del aparato vestibular. Hoy en día los médicos otorrinolaringólogos utilizan términos como son «la ley de Bárany», «la operación de Bárany», «el síndrome de Bárany», «la prueba de Bárany», «la teoría de Bárany con respecto al flujo de la endolinfa», «el aparato de alarma de Bárany», y otros más. Inventó la primera operación para el mejoramiento de la otoesclerosis (endurecimiento del oído) y contribuyó a la literatura médica con 184 artículos originales.
Bárany recibió el premio Politzer de otología, la Medalla de la Sociedad Neurológica Alemana, y el Premio Guyot por contribuciones a la otología. Gracias a sus estudios fundamentales con respecto a la relación entre el sistema nervioso y el sistema del equilibrio, Bárany es recordado como el Padre de la Otoneurología.
Como ya vimos, a pesar de su rigidez de rodilla Bárany se ofreció como neurocirujano voluntario durante la Gran Guerra. Admitió que lo hizo más que nada para tener la oportunidad de probar sus ideas en los heridos de guerra con daño de oído interno y cerebelo. Y así fue: muchos lesionados fueron beneficiados por las intervenciones innovadoras proporcionadas por él.
Durante su visita a Estocolmo en 1916, se le ofreció la Jefatura de Otología de la Universidad de Upsala (Suecia), la cual aceptó. Tomó ese cargo en 1917 que mantuvo hasta su muerte. Su reputación se volvió inmensa en los campos de cirugía de senos maxilares, sordera, y cirugía de cerebelo. Fue conocido también como humanista, filantropista y pacifista de gran renombre. En su testamento dejó su valiosa colección personal de libros a la Biblioteca Nacional de Jerusalén.
Podemos imaginar la emoción del Dr. Bárany durante la ceremonia Nobel, especialmente por recién haber salido de dos años de prisión. Seguramente el equilibrio le falló un poco al levantarse a recibir la presea de manos del rey de Suecia.

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