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04/07/2018
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Baruch, Padre de la Medicina Hídrica Moderna

Colección y Consulta
Baruch, Padre de la Medicina Hídrica Moderna
(Segunda de dos partes)
 
Por: N. Zvi Avigdor (Nueva York)
 
Como ya mencionamos durante su estancia en Camden, la salud pública era el tema de más interés para el Dr. Simón Baruch. Ahora en su nuevo lugar de residencia, la ciudad de Nueva York, le preocupa saber que más de 1 millón de neoyorquinos pobres vivían sin agua corriente, y atribuye la falta de ella como el factor principal de la gran morbilidad y mortalidad en este grupo. En 1889 escribe un artículo donde demuestra en forma científica, que históricamente la limpieza colectiva había disminuido, mientras que las infecciones habían aumentado y como conclusión, exhorta a la ciudad de Nueva York a que construya regaderas públicas. En un discurso ante el Departamento de Salud propone la idea de los "baños públicos", ofreciendo datos que comprobaban que la construcción de éstos bajaría la incidencia de ciertas enfermedades en forma dramática. La respuesta de las autoridades fue que la idea no sería factible por costo, tiempo y molestia a los ciudadanos. Baruch reacciona con un experimento donde enseña que al instalar 68 regaderas a 20 pulgadas una de otra, se puede bañar en forma colectiva a 180 niños en una hora, usándose además sólo ¡una octava cantidad del agua que se necesitaría si se diera baño de tina a 80 niños en esa misma hora!; pero de nuevo no le hicieron caso.
Viaja a Alemania para estudiar el manejo administrativo de los baños públicos recreativos -entonces tan en boga allí- y a su regreso implora que se imiten éstos en los Estados Unidos como método de mejoramiento de la salud pública. Esta vez trae consigo aún más evidencia matemática de que serían costo-eficientes. Sus investigaciones pusieron en claro que tales establecimientos serían convenientes, baratos en construir y mantener, y ahorrarían mucho a la larga por eliminar los costos de las enfermedades que prevendrían. Simón se vuelve un incansable promotor de la higiene pública, con decenas de conferencias y artículos acerca de los beneficios epidemiológicos del agua aplicada a las masas; Baruch está a la cabeza de su "Campaña de Higiene" pero su slogan "baños baratos para los pobres" continúa cayendo en oídos sordos gubernamentales. Sin embargo, ciertas ciudades del interior de E.E.U.U. aceptan sus ideas y abren baños públicos con gran éxito. Finalmente en 1901 la ciudad de N.Y lo hace también, 12 años después de que Baruch comenzara allí su cruzada por las regaderas públicas.
Es entonces cuando el Dr. Baruch obtiene gran fama. Viaja por todo el país y es aclamado en todas partes como el "pionero de la higiene comunal". En la exposición de París de 1900 Simón ganó la medalla de plata por su exhibición acerca de los baños públicos. Dijo en esa ocasión: "Considero que mi esfuerzo por salvar vidas y prevenir la diseminación de enfermedades ha traído ya resultados incomparables en la historia". Tuvo razón y gracias a su visión, en menos de 40 años los baños públicos inclusive desaparecerían por el advenimiento general de viviendas con regaderas incluidas.
Baruch comienza ahora a poner atención científica a otros atributos del agua. Por ejemplo, se da cuenta que la mortalidad por fiebre tifoidea se reducía si se bajaba la temperatura del paciente 2 grados Fahrenheit por medio de un baño frío (es de notar que hasta hace sólo 20 años, a los niños con cualquier tipo de fiebre, se les trataba con baños fríos, método derivado de los estudios por Baruch y que ¡fueron usados por casi 100 años! pero ahora eliminados por existir medicamentos antipiréticos efectivos). Sus teorías relacionadas a los beneficios del agua resultan en la publicación de su famoso libro "Los Usos del Agua en la Medicina Moderna" el cual es admirado por los círculos académicos e inclusive traducido al alemán. Aún más, trata de motivar a sus colegas dando una conferencia en la Academia de Medicina de Nueva York titulada: "Llamado para la utilización práctica de la hidroterapia" en la que exhorta a que se hagan experimentos fisiológicos, para poder explicar racionalmente los resultados positivos obtenidos por los pacientes sometidos a este tipo de tratamiento. Las áreas por estudiar serían la aplicación de diferentes temperaturas del agua para ver las respuestas en la acción cardíaca, la tensión vascular, las enfermedades febriles, el reumatismo y la depresión, así como el uso de irrigación gástrica e intestinal como tratamiento de la ingesta de productos tóxicos.

En un viaje a Viena, Baruch visita varios establecimientos de hidroterapia y regresa a los E.E.U.U. con una "pasión fanática" por desarrollar esta modalidad como rama de la medicina. Escribe decenas de artículos científicos relacionados a la materia y además el libro: "Principios y Práctica de Hidroterapia: Una Guía para la Aplicación de Agua en Enfermedades" que fue muy aceptado, al grado que Columbia University le ofrece la cátedra de hidroterapia, la primera en la historia. En el Park Avenue Hydriatic Institute Baruch llegó a supervisar más de 100,000 tratamientos (¡!) en pacientes referidos a él por más de 100 médicos.
Finalmente se dedica también a la promoción del uso de balnearios de agua mineral. Analiza las propiedades químicas de estas aguas y hace estudios acerca de sus efectos en el organismo. A los 73 años viaja otra vez a Europa donde investiga la logística administrativa de esos establecimientos tan populares allí, para poder forjarlos en su país. A su regreso, recomienda el desarrollo de los balnearios de Paso Robles, California y Saratoga Springs, Nueva York. Este último era rico en bióxido de carbono, útil para pacientes con afecciones cardíacas. Pero por más que intentó, esta vez sus recomendaciones no crearon chispa, probablemente debido al advenimiento de nuevos medicamentos, mucho más eficaces y fáciles de obtener que el ir a aguas minerales. Sin embargo, a partir de los últimos años del siglo XX se ha visto un resurgimiento en el interés por estos baños y por el "spa".
Durante su carrera profesional, el Dr. Baruch fue editor de la "Gaceta Dietética e Higiénica", de la "Revista de Balneología" y de la "Revista Médica de Gaillard". En el último lustro de su vida, se dedicó a ser editor médico del periódico New York Sun donde escribió más de 600 ensayos sobre temas médicos de interés general. En 1920, a los 79 años, aún tiene el ímpetu de publicar el libro "Un Paradigma de la Hidroterapia".
A Simón Baruch le debemos el desarrollo de la medicina hídrica con énfasis especial en la higiene comunal, la hidroterapia y el uso de las aguas minerales.
 
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el médico apóstol del hache-dos-o.
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