Coyoacán - Intelecto Hebreo

Son las:
01/08/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Coyoacán

4° Lustro Rev. Foro

Coyoacán


Por: Paulina Rubio

Es uno de los barrios más pintorescos e interesantes de la Ciudad de México. El nombre Coyoacán significa lugar del coyote hambriento. En la época prehispánica era asentamiento importante de chichimecas, y fue elegido por Cortés para residir mientras se hacía la labor de limpieza y reconstrucción necesarias en la Gran Tenochtitlán una vez terminado el largo sitio al que estuvo sujeta la ciudad. Cuando Hernán Cortés fue nombrado Marqués del Valle de Oaxaca por Carlos V, escogió a Coyoacán como capital del marquesado aunque suene raro por la lejanía entre un sitio y otro.
El sencillo edificio que hoy se conoce como Palacio de Cortés en la Plaza Hidalgo donde actualmente están las oficinas de la Delegación de Coyoacán, nunca fue habitado por el conquistador pues fue construido más de 200 años después de la muerte de éste. En el interior de este edificio, de estilo colonial, hay unos murales. También hay un bello poema de Netzahualcóyotl que dice: "Amo el canto del cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces, amo el color del jade, pero más amo a mi hermano el hombre".
La calle principal de Coyoacán y la más elegante es Francisco Sosa, que comienza donde está la capilla de Panzacola con su romántico puente y termina en el Jardín Centenario. A los costados de esta calle hay una serie de bellas casonas entre las cuales se encuentra la llamada Casa de Alvarado (que tampoco habitó Pedro de Alvarado, el conquistador) hoy en día sede de la Fundación Octavio Paz. En la calle de Salvador Novo, que lleva el nombre del gran literato que allí vivió, en la contra esquina de la Fundación, está el Museo de la Acuarela que es poco conocido y tiene un gran atractivo. Se pasa a un lado de la plaza de Santa Catarina que ostenta unos frondosos fresnos. Al final de Francisco Sosa, a mano derecha, inmediatamente antes de cruzar el Jardín Centenario hay una casa que se conoce como de Ordaz, otro de los conquistadores y que fue casa de verano de algún virrey. La iglesia de San Juan Bautista fue renovada en épocas relativamente recientes pero se hizo conservando el estilo original. Tiene muy bella decoración y un retablo del siglo XVIII.
En la calle de Hidalgo, que sale casi a un costado de la iglesia está el Museo de Culturas Populares que continuamente tiene exhibiciones sobre el folklore urbano y rural de México. A cosa de tres cuadras está la Plaza de la Conchita, cuya capilla de la Concepción tiene un estilo barroco con ajaracas. A un lado del Jardín está la casa conocida como de la Malinche, donde se dice que vivió Cortés con Malintzin, la mujer que tanto lo ayudó en la conquista. También está la casa de los Camilos que es lo que resta de una antigua hacienda.
Mucho se ha hablado de la mujer legítima de Hernán Cortés, Catalina Xuárez, llamada la Marcayda, con quien había sido obligado a casarse. Cuando ésta se enteró que su marido había terminado la conquista, decidió presentarse y fue recibida con grandes honores. En su primera noche en Coyoacán, fue agasajada con una gran fiesta. A la mañana siguiente se oyeron fuertes voces provenientes de Cortés que la había encontrado muerta, con grandes moretones al derredor del cuello. Cortés, con gran aplomo, afirmó que se los hizo al tratar de reanimarla al encontrarla exánime. Aunque hubo un juicio, Cortés fue exonerado y hasta la fecha persiste el misterio de esa muerte.
En la esquina de Londres y Allende, ya cerca de Río Churubusco, se encuentra el Museo Frida Kahlo, en la casa que habitó primero con sus padres y más tarde con su esposo, Diego Rivera, hasta que ella murió. Frida Kahlo, hija de un judío húngaro y una mujer oaxaqueña tuvo una vida muy azarosa que se ha reflejado en su angustiosa pintura. De niña tuvo polio y sólo con gran dificultad se sobrepuso a este mal. Ya de joven fue víctima de un accidente muy severo que le dejó una serie de secuelas de las que sufrió el resto de su vida y que además no le permitieron tener hijos, lo cual para ella fue una gran tortura y frustración. En vida tuvo muy poco éxito en su pintura, pero hoy en día, se ha convertido en símbolo de feminidad y sus óleos, autorretratos casi en su totalidad, han sobrepasado al muy famoso Diego Rivera en fama y en costo. La casa es muy sobria, a pesar de los colores con los que está pintada y es una manifestación muy mexicana, tanto en la cocina, en los exvotos colocados en las paredes de la escalera y en la serie de figuras prehispánicas que adornan varios rincones. También hay fotografías de personajes del Partido Comunista, al cual pertenecieron Frida y Diego. La serie de pinturas del museo tanto de estos dos personajes como de otros de su época son sumamente interesantes.
Muy cerca de ahí, en la calle de Viena, se encuentra el Museo de León Trotsky. La casa es muy sencilla; lo que es interesante es la historia de León Trotsky, que explica porqué tiene ese aspecto de fortaleza desde el exterior ya que hubo un atentado perpetrado por David Alfaro Siqueiros y sus cuñados, los hermanos Arenal, contra Trotsky sin que lograran su misión. Adentro hay toda clase de muros de protección que, sin embargo, no impidieron que este judío, creador del Ejército Rojo en su natal Rusia, fuera asesinado a mansalva. La larga mano de Stalin, su contrincante por el poder, una vez muerto Lenin, llegó hasta Coyoacán en la persona de Ramón Mercader, también conocido como Jacques Mornard. Ocasionalmente, hay obras de teatro en el jardín y suele haber exhibiciones muy modernas en este museo.
Hay un nuevo atractivo en el barrio de Coyoacán. Hace un par de meses se inauguró un servicio de camión similar al que ya existe en el Centro Histórico, que pasea por varias calles con una explicación histórica y turística durante el recorrido. Se entera uno de la historia de varios personajes oriundos de la zona o que ahí vivieron y que han dejado huella en la historia de México. Es un trayecto sumamente interesante.
Uno de los grandes atractivos de Coyoacán es ambular por sus callejuelas empedradas, comprar chucherías durante los fines de semana en el Jardín Centenario, admirar sus añosas y sombreadas plazas, gustar un helado en la nevería "La Siberia", visitar las librerías, sorber un café en uno de tantos restaurantes que han surgido y absorber el ambiente que priva en esa zona de la ciudad. Es interminable la cantidad de lugares que visitar además de los ya descritos, pero sobre todo lo importante es simplemente visitar Coyoacán.

Regreso al contenido | Regreso al menu principal