Dante - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Dante

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Dante
 
Por: Willy de Winter
 
-¿Dante? Bello nombre -observó el polaco, mientras ajustaba las piezas en el tablero. -¿Cuántos años tienes?
-Catorce -dijo el joven.

Esperando a que el juez llegara para poner en marcha el reloj, Stepanowitz observaba las facciones de su contrincante.

Parece niño todavía. Cada día son más jóvenes los ajedrecistas, pensaba, y al instante agregaba a su reflexión: Y más fuertes. ¿Qué hago aquí a mis sesenta y seis años? se dijo a sí mismo. Jubilarme, no es una palabra usual en este mundo, pero mi vida ha sido un continuo esfuerzo. Me la he pasado estudiando. A duras penas he ganado mis euros. Ni siquiera sé si soy capaz de ganarme el dinero de otra manera. Míralo ahora, mi adversario, está al principio de su carrera. Ya tiene el título de maestro. ¿Qué pasa si él me gana? Me sentiría viejo. ¿Y si yo le gano? Sería lo normal. Estoy acostumbrado a ver a cada oponente como el enemigo del momento. Le tengo que ganar. El ajedrez es todo o nada. That's the name of the game, pensó en el lenguaje deportivo internacional aunque en Europa los jugadores se servían del ruso, del polaco o del alemán.

Dirigió su mirada al equipo contrario. Cuatro jugadores mexicanos. Todos jóvenes. Temo más a los de Ucrania o Azerbaidyan, pero ya no hay contrincante débil. El joven me hace recordar mi propia juventud. También yo, a mis catorce años, jugué por primera vez por Polonia en una Olimpíada de Ajedrez. Disfruté de mi vida, pero me ha costado mis energías. ¿Quién soy ahora? El Gran Maestro Michael Stepanowitz. Mi mujer y mis dos hijos están en Varsovia. Ella trabaja. Los hijos estudian. Nos queremos, pero no he tenido mucho tiempo para estar con ellos. Viajar, viajar. Ahora estoy en Palma de Mallorca. Terminando este evento voy a París. Parezco hombre de circo. Siempre viajando.

Una mujer se acercó al muchacho. Lo abrazó y le dio un beso. Que mujer más guapa, se dijo a sí mismo. ¡Qué curioso! Se parece a mi propia madre quien en paz descanse. ¡Cómo la recuerdo! Fue hace dos años que se fue. Cantaba ópera. Siempre había sido una belleza. Como la mamá de Dante...

Stepanowitz, con sus pocas palabras que sabía del español, le preguntó: -¿Es su madre? -No. -contestó el muchacho: -Es mi abuela. Ella me acompaña a veces. Mi madre falleció hace dos años, precisamente hoy el 16 de octubre. Su cara se retorció levemente.

-No puede ser. -dijo Stepanowitz: La mía también, justamente hoy, hace dos años.

Acto seguido, se levantó para dirigirse al capitán del equipo polaco. Regresó a la mesa y dijo en un tono extraño: -Te ofrezco tablas.

El joven lo miró de cerca y vio los ojos tristes del polaco. Dante se volteó para buscar al capitán de su equipo. Le explicó la situación. Luego dijo a su adversario, casi imperceptiblemente: -Está bien. Acepto.

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