Einstein y la religión - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Einstein y la religión

4° Lustro Rev. Foro
Einstein y la religión
 
Por: Max Daniel (Del Új Élet)
 
A la gente común siempre le ha interesado la relación que tienen los científicos destacados con la religión. Podemos pensar que desde Galileo, hasta la era de Einstein, existe una amplia ruta de pensamientos entre los científicos que abarca desde el materialismo, agnosticismo, hasta el dogmatismo intransigente, entre sus convicciones.

Entre la larga fila de los científicos, uno de ellos ocupa un lugar preponderante. Einstein jamás negó ser judío y siempre recordaba su educación primaria. Posteriormente, según su dogma cósmico, así lo definió: «... Yo soy profundamente incrédulo creyente».

Él contemplaba la búsqueda de Dios: «... Si hay algo dentro de mí que se pueda definir como religioso es mi admiración por la composición del mundo, la de una estructura sin límites».

Mientras tanto con gran devoción religiosa admiró el universo, rechazó el antropomorfismo (conjunto de creencias y doctrinas que atribuyen a la divinidad figuras y cualidades del hombre) y dijo: «... Es suficiente pensar en la maravillosa construcción del mundo, de la que solamente entre «neblinas» podemos comprender e intentamos humildemente concebir una pequeña parte de la naturaleza».

Según él, la religión y la ciencia caben perfectamente juntas. Dijo que no es la religión en sí, sino el simbolismo de la misma lo que puede chocar con la ciencia. Reconoció que el espíritu es receptible en relación con la religiosidad. Esto debe de apoyar la filosofía y el arte.

Al profesar su judaísmo, así escribía: «... Es la más fuerte ligadura humana lo que significa para mí»; también consideró: «... La fe judía es tolerante y flexible desde el punto de vista intelectual, encamina y ennoblece la existencia diaria. A mi modo de ver, nunca tuve conflicto entre mi religión y la ciencia»; sobre las tradiciones dice: «... La objetiva búsqueda del conocimiento, la casi fanática averiguación de la verdad y el deseo hacia la independencia personal, es la característica de las tradiciones judías y por ello, estoy agradecido de pertenecer al pueblo judío».

Esto resulta un testimonio muy hermoso y da respuesta al porque hallamos en la vanguardia mundial, a tantos artistas, científicos, sabios y humanistas, que luchan por establecer una sociedad humana y justa. Ellos llevan (directa o indirectamente) la tradición judía, esa por la que estaba luchando Einstein.

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