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27/09/2017
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El florecimiento de nuestra redención

Colección y Consulta
El florecimiento de nuestra redención
es para todos, laicos y religiosos
 
Por: Bill Landau  
 
Aunque en las tradicionales plegarias de Yom Haatzmaut se diga que el Estado de Israel es "El principio del florecimiento de nuestra redención", los religiosos en sus vertientes más liberales en Israel y en el mundo tienen un problema de contradicción. Por un lado alaban y celebran la Independencia del Estado de Israel, y por otro lado se sienten profundamente ambivalentes hacia un Estado que desalojó los asentamientos de Gaza y aún más por desalojar en la ribera occidental.

El problema se enfoca en la tradicional gama de ver la Institución sionista tanto de las partes religiosas como de las laicas.

El sionismo religioso siempre ha reconocido como piedra angular de su ideología LA TIERRA DE ISRAEL o sea ZION, por otro lado el judaísmo laico, quien de hecho sentó las bases de la colonización en la ahora Israel, consideró siempre la empresa sionista como el ejercicio emancipatorio judío para establecer un ESTADO.

Esta tensión dialéctica, se ha presentado desde el principio del movimiento sionista. Es también un microcosmos de las tensiones que vive Israel hoy en día dentro de sus fronteras.
Se ha dicho que el Estado de Israel es "una mezcla de primero con tercer mundo".

En realidad esto es cierto en cuanto a la conformación de ver el mundo de los ciudadanos del país. Mientras que por un lado el Estado de Israel se encuentra en la vanguardia de las telecomunicaciones y de la información digital, cotizándose en Wall street y haciendo offshoring y outsourcing (maquilación de productos y de softwares) fuera de Israel como en Egipto, Jordania o inclusive en Rusia, lanzando desde este último país su más reciente satélite. Por el otro vemos un nacionalismo a ultranza utilizando "La Tierra" como el objeto principal de los deseos religiosos sionistas.

En un mismo Estado contrastan dos concepciones de mundo, el primero exógeno y globalizante y el segundo endógeno y nacionalista. Un mezcla de siglos XIX, XX y XXI en un país que ahora cuenta con seis millones de habitantes y ha logrado en 58 años asimilar en un seiscientos por ciento de su población original. ¡Globalización y nacionalismos!

El problema de la tensión dinámica, se basa, pienso, en las versiones del mundo tan opuestas como lo son las religiosas, por un lado y las globalizantes, por el otro.

En el primer día de la Independencia, después de la evacuación de Gaza el público religioso-sionista, se enfrenta a un gran dilema concentrado en las siguientes preguntas: ¿Cuál es la lealtad prioritaria, hacia el Estado o hacia la Tierra? ¿Quién tiene precedencia, el Estado o la Tierra? ¿Cuál es el Medio y cuál es la esencia?, y, ¿Dónde está el balance entre los dos?

Esta es en esencia, la problemática que ha enfrentado el Estado de Israel desde su principio y que sólo se ha postergado en las guerras contra los árabes.

La pregunta in extremis que el israelí corriente se ha hecho y no ha contestado, es: ¿Cómo ser un Estado moderno Occidental-Constitucional y al mismo tiempo obedecer las dictaminaciones Halájicas talmúdicas?

Lo que el pueblo de Israel en Sión ha enfrentado desde el principio, se manifiesta ahora en el mundo en general en el conflicto, en la globalización modernizadora del occidente y el alto a estos movimientos por parte de la religión islámica. Hoy por hoy el Estado de Israel es no solamente el crisol de judíos de todo el mundo, sino también, un punto de referencia crucial para el crisol de los movimientos socio-político-económico y culturales de todo el mundo.

De cualquier manera, tanto para religiosos como para laicos, el establecimiento del Estado, como ahora su 58 aniversario ha sido y es, el principio y la continuación de la redención de TODOS los judíos, y no sólo los que viven en Israel, sino para todos los que no están dentro de sus fronteras.

Es de predecir que las tensiones continúen dentro y fuera de Israel en el pueblo judío, y tal vez, no se llegue nunca a una síntesis, pero... ¿Quién ha dicho que en la redención hay síntesis?
Tal vez tanto Marx como Moisés, se seguirán enfrentando en las faldas del Monte Sinaí y el pueblo judío seguirá bendiciendo el establecimiento del Estado judío como el florecimiento de la redención.

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