El nudo - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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El nudo

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El nudo


Por: Magdala

El ser humano atribuye a las cosas más increíbles poderes mágicos. Tal es el caso del nudo. La magia del nudo se origina de la idea de restringir las cosas: encarcelar, apretar o enredar a alguien o algo, para bien o para mal. Por lo tanto, en algunas ocasiones es importante hacer nudos para alcanzar un objetivo determinado, y en otros casos lo importante es deshacerlos.

La víctima más famosa de la magia de los nudos (conocida en todo el mundo desde los tiempos más antiguos) fue Mahoma, de quien se cuenta que un día cayó misteriosamente enfermo y nadie pudo diagnosticar su enfermedad ni encontrarle remedio. La leyenda nos refiere que el arcángel Gabriel se le apareció y le reveló que uno de sus enemigos lo había embrujado haciendo nueve nudos en una cuerda que había arrojado a un pozo. De inmediato se envió a un sirviente de Mahoma a buscar la cuerda anudada. Después Mahoma recitó nueve versos mágicos sobre ella y cada vez que pronunciaba uno se deshacía un nudo, hasta que al final el profeta se curó.
En Babilonia los hechiceros podían sellar los labios de una persona anudando una cuerda y pronunciando un encantamiento. En Togo, África Occidental, los hechiceros afirmaban que "ataban la vida" de sus enemigos si hacían un nudo en una brizna de hierba. En Escocia estaba tan arraigada la creencia en el poder de los nudos que los enfermos le rogaban al diablo que deshiciera el nudo oculto tras su enfermedad. En 1718 en Burdeos, Francia, una persona fue quemada viva por haber arruinado la vida de una familia con maldiciones relacionadas con los nudos.
En algunas regiones de la Europa medieval, era tabú hacer nudos durante una boda; quien se atreviera a hacerlo corría el riesgo de ser castigado por la ley y excomulgado por la Iglesia, pues las consecuencias podían ser esterilidad en la novia o impotencia en el novio.
En Marruecos, Grecia y Escocia se acostumbraba desanudar -durante la ceremonia nupcial- todos los nudos de la ropa de los novios. Por el contrario, en algunas iglesias es tradicional que el sacerdote anude con su estola las manos enlazadas de la pareja una vez que han hecho sus votos.
Por supuesto que los partos no se libran de esta creencia, así que para aliviar los dolores del parto, se desataban todos los nudos, se abrían todas las puertas e incluso destrenzaban el cabello de las mujeres en cualquier casa donde nacía un niño. En la Escandinavia medieval, la pareja que no deseaba tener más hijos llamaban Knut (nudo) al benjamín y cuando alguien moría, se deshacían los nudos para que el alma abandonara el cuerpo libremente.
Pero no siempre los nudos son perjudiciales. En el siglo I d.C. Plinio el Viejo refiere que la gente sanaba de las enfermedades en la ingle haciendo 7 ó 9 nudos en un hilo, diciendo el nombre de una viuda por cada uno. También las verrugas se curaban -según una receta germánica- colocando una cuerda con nudos debajo de una piedra: la enfermedad le pasaría al primero que pisara la piedra.
Y en la Gujarat, India, una persona se libraba de la fiebre si alguien llevaba siete hilos de algodón hasta un sitio en donde ululara un búho. Debía hacer un nudo por cada ululato, y después regresar y atar el hilo en el brazo derecho del enfermo.
También el nudo podía proteger la vida. En la tribu africana masai, el padre se hacía un nudo en el pelo por cada hijo que iba al combate, con la plegaria de mantener sus cuerpos y sus almas firmemente unidos. Los cazadores rusos hacían nudos en un hijo para evitar que les dispararan: los nudos trababan las armas y enredaban los arcos.
Los cazadores zulúes, de África, hacían un nudo en la cola de cada animal que mataban para asegurarse de que su carne no los enfermaría del estómago.
También el estado del tiempo podía ser controlado con nudos. Así en las islas Shetland, los pescadores acostumbraban comprar viento -atado en un pañuelo- a las ancianas que afirmaban gobernar los elementos. Todavía a principios del siglo XX, las mujeres vendían viento a los marineros en una cuerda con tres nudos. Cuantos más nudos deshiciera el marinero, más fuerte sería el viento a su favor.


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