En la búsqueda de un camino para nuestros hijos - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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En la búsqueda de un camino para nuestros hijos

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En la búsqueda de un camino para nuestros hijos


Por: Mario Suli (Miami)

"Encamina al joven según su forma... así, aún en su vejez,
no se apartará de él" (Proverbios)


Vivimos un presente pleno de sorpresas, a cual más insólitas. La nueva generación toma rumbos negativos a los cuales jamás suponíamos se podrían llegar. ¿Dónde podríamos buscar las bases del error en los padres de hoy?; quienes dan todo a sus hijos en la posibilidad de una cobertura para que nada les falte.
Precisamente en ello va el error, en preparar a nuestros hijos exclusivamente para los buenos tiempos, sin darles opción a que asuman una posibilidad distinta. El no dejarles la opción de conocer las cosas, desde una perspectiva más difícil, anula sus posibilidades de afrontarlas.
Quien no detiene a su hijo en el debido momento, lo educa y camina en el buen sendero, provoca que llegue a rechazar a su propio padre. Ello ocurrió con David, rey de Israel y su hijo Absalón, a quien nunca supo colocarle los límites correspondientes y se formó arrogante y vanidoso.
Absalón, gestó una rebelión en contra de su propio padre, para atacarlo y tomar el poder. En la batalla entablada morirían miles de soldados y el propio Absalón; quien al huir a través del bosque en su cabalgadura, pasando bajo las ramas de un encino, sus largos cabellos se enroscaron en él. El general que lo perseguía (Ioab), le quitó la vida.
David lloraría e iría descalzo por la muerte de su hijo, aunque había atentado contra su vida. Por lo que Rabí Iojanan, en nombre de Rabí Shimon ben Iojay, dijo: una mala educación en la casa paterna es algo catalogado como la guerra entre dos pueblos. (Berajot/7).
Deducimos por ello que la importancia de la crianza de los hijos bajo la responsabilidad de los padres, consiste en enseñar e instruir, no tan sólo en materia de estudios sino, y muy esencialmente, en lo concerniente a reglas de ética y buenas costumbres, reglas y ética tan importantes en la convivencia de los humanos.
Sobre todo hay que preparar a los hijos para las circunstancias difíciles que se pudieran presentar y no sólo para las buenas. Aún si esperamos no necesitar tal conocimiento, debido a nuestra buena fortuna, hay que aprender a hacerlo pues no sabemos si las cosas puedan cambiar.
En cierta ocasión un adinerado le hace saber a su hijo que a partir de ese día debería conseguirle una moneda de oro, ganada con su trabajo y traérsela, en la inteligencia de que al hacerlo le heredaría toda su fortuna. Salió el joven a trabajar por primera vez en su vida y al final del día, desesperado fue con su madre para narrarle sus penurias y la necesidad de obtener la moneda de oro que exigía su padre.
De inmediato la madre le entregó una moneda de oro al joven, diciendo que la llevara a su padre, tal como lo exigió. El padre que estaba sentado enfrente a una laguna que bordeaba su mansión, toma la moneda y tras observarla, la tira con fuerza al agua, perdiéndose de inmediato en el fondo de la laguna. Sin entender lo sucedido, al siguiente día el joven intenta trabajar, pero sin éxito. De igual forma recurre a su madre, quien de nueva cuenta le facilita la moneda, la que al ser entregada al padre, de nuevo es tirada al fondo de la laguna.
Así durante varios días suceden las cosas y en una ocasión la madre le comenta al joven que ya no dispone de monedas, por lo que deberá trabajar para conseguirlas. Así fue que el joven salió a la calle a trabajar arduamente, hasta que esta vez logra obtener con su esfuerzo una moneda de oro, la cual como siempre lleva al padre. El padre la toma e intenta tirarla, mas allí el joven desesperado lo detiene exclamando: Padre, por lo que más quieras no tires esa moneda pues es producto de mi esfuerzo. Me pertenece, no como las anteriores que no tuve problema en lograrlas, por lo que no me interesó si las tirabas. Mas ahora que luché y logré conseguirla, no puedo permitir que la tires. Ahora comprendo el valor de lo obtenido, pues fue fruto de mi esfuerzo.
Lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos, es privarles de algo para provocar que ellos lo consigan y por ende, den real valor a las cosas, a diferencia de quien recibe todo.

«Padres que por nada, dan todo a sus hijos;
gestan hombres que por todo, dan nada a cambio».


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