Humor judío - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Humor judío

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Humor judío
 
Por: Iako Behar
 
En el instructivo del ejército israelí se dice:
1.- ¡No respondas a la pregunta con nueva pregunta!
2.- ¡No des consejos a tu superior!
3.- ¡No entres en tratos económicos con tu enemigo!
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- Bili, ¿Por qué llegas tarde a la clase?
-Me picó una avispa.
-¿Adonde?
-No le puedo decir.
-Bueno, ¡siéntate!
-No puedo sentarme.
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-Señor, ¿es eficaz esta medicina para adelgazar?
-No lo va poder creer. Si la compra, no le va a quedar ni un centavo para comer.
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Levy, comerciante en paños y casimires, recibe la visita de un viejo amigo Rosenfeld.
-Buenos días, Rosenfeld, ¿cómo estás?
-Bien, gracias, ¿y tú?
-Así, así... ¿Qué buen viento te trae?
-Desearía cierta cantidad de paño.
-¡Este bromista de Rosenfeld, como si yo vendiera algo más que paño! ¿Qué es lo que deseas?
-Gabardina azul obscuro.
-Aquí tienes un artículo de primera calidad.
-¿Cuánto?
-Veinte francos el metro.
-¡Es caro!
-No, no es caro. Toca esto. ¿No dices nada? Ya lo sabía. ¿Cuánto quieres?
-Treinta y cinco metros.
-Bien...uno, dos, tres, cuatro, cinco...Oye, ¿cómo está Lucianito?
-Bien, gracias; es un buen chico; la misma cara de su madre.
-Debe estar grande. ¿Qué edad tiene ahora?
-Ocho años.
-¿Ocho años? creía que era mayor. Es cierto que parece buen chico...Ocho, nueve, diez, once, doce, trece ,catorce, quince, diez y seis y siete...Y Sara, ¿qué edad tiene?
-Cumplirá veinte, después de Pascuas.
-¿Veinte años? no, Rosenfeld, ¡no es posible!
-Te juro que sí. Recuerda, nació la noche del «Seider».Tú mismo dijiste: “Prefiero una Sarita al pan ácimo”.
-¡Qué memoria tienes! pues es verdad... ¡veinte años! pronto podrás casarla.
-A ver si me encuentras un novio. Yo encantado.
-Sí, algo haremos... veinte, veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro, venticinco... ¿E Isaac?
-Muy contento. Su negocio marcha y su familia también. Sabrás que tiene cuatro chicos.
-No...¿pero qué edad tiene para que su familia haya aumentado tanto?
-Veintiocho años.
-¡Que Dios me castigue si me lo imaginaba siquiera! es verdad; uno los ve crecer, luego se figura que son siempre unos mocosos; y después resulta que tienen veintiocho años y cuatro chicos. ¿Eres feliz, al menos, viejo abuelo?
-Feliz, más que feliz.
-Veintiocho, veintinueve, treinta, treinta y uno, treinta y dos, treinta y tres, treinta y cuatro, treinta y cinco...Mira , todo esto me ha conmovido...Toma cincuenta centímetros de más...No se lo digas a nadie. Voy a envolverte esto y lo haré llevar a tu casa.
-Gracias, Levy, eres un buen muchacho. Pero lo voy a llevar yo mismo. He aquí un taxi, por otra parte. Gracias, una vez más.
-¡Hasta pronto, Rosenfeld!

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