Ilizarov - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Ilizarov

4° Lustro Rev. Foro
Ilizarov
Primer Moldeador de Huesos
 
Por: N. Zvi Avigdor (Nueva York)
 
El hueso humano... ¿es posible moldearlo? Hasta hace sólo unos años se pensaba que no, que por ser duro era imposible alargarlo o ensancharlo. Por ejemplo, después de una fractura, al sanar el hueso, éste a veces quedaba más corto y se aseguraba que no podía hacerse nada al respecto; es así como en muchos pacientes una extremidad quedaba asimétrica con respecto a la otra.
De pronto llega el médico ruso Ilizarov y demuestra, a mitades del siglo XX, que los conceptos hasta entonces vigentes acerca de la plasticidad ósea no eran correctos. Se dio cuenta que el hueso, al regenerarse, sí podía moldearse si se le aplicaba tensión y desarrolla un método revolucionario para el tratamiento de fracturas, deformidades y defectos óseos. Sus aportaciones a la ortopedia y traumatología permitieron adelantos no sólo extraordinarios sino inimaginables. Démosle reconocimiento en el 85 aniversario de su nacimiento.
Gavril Abramovich Ilizarov (1921-1992) nació en Belovez, Unión Soviética (hoy Belarus) mientras sus padres visitaban a familiares en esa ciudad por escapar del hambre. Poco después de su nacimiento regresan a su lugar de origen, el pequeño Yevreskaya Sloboda (asentamiento judío) de Qusar a miles de kilómetros al este, en Azerbaján. Sus padres, analfabetos, eran judíos «Tat» (el Tat es un idioma traído a esa región hace cientos de años por una tribu inmigrante proveniente de Persia, y hoy lo hablan tanto judíos como cristianos y musulmanes; los judíos Tat son también llamados «judíos de montaña» por vivir en los valles de montaña que se encuentran en esa área del Cáucaso al noreste de Azerbaján, cerca de la frontera rusa).


Durante su niñez, la pobreza obliga a Gavril a dedicarse al pastoreo y no fue a la escuela sino hasta los 11 años de edad. Se destaca rápidamente en sus estudios y hace la carrera de medicina en el Instituto Médico de Crimea en Simferopol (Ucrania), graduándose en 1944. Cabe recalcar que el Dr. Ilizarov jamás se especializó en ninguna rama de la cirugía u ortopedia, lo que hace más insólito aún su descubrimiento, el cual será analizado más adelante.
Al terminar su carrera, Ilizarov es mandado por el gobierno soviético a ejercer al hospital regional de Kurgán, en la Siberia Occidental. Era médico general, pero al hospital acudían miles de veteranos de la Segunda Guerra Mundial por lo que se encuentra tratando enfermos que habían tenido fracturas y heridas de bala. Muchas de estas heridas habían contraído complicaciones como acortamientos de extremidad, fracturas que no curaban, infecciones, etc. Es así como Ilizarov, por necesidad, se ve obligado a desarrollar talentos ortopédicos y de rehabilitación.
Las condiciones del hospital eran extremadamente primitivas pero no prohibió que la genialidad de Ilizarov se volviera aparente: al observar el progreso y las secuelas de las heridas óseas contraídas por los soldados, llega a la conclusión que los tratamientos inmediatos de estas heridas proporcionados por los médicos tratantes no pudieron haber sido correctos pues tenían como consecuencia una recuperación muy larga y a veces fastidiosa. Observó que esto no le ocurría a los animales que sufrían una ruptura ósea, a los cuales nadie les daba tratamiento alguno y los cuales además, se movilizaban por voluntad propia casi en forma inmediata. Se da cuenta que el mal resultado en los humanos no dependía del tipo de fractura sino probablemente de los métodos que se usaban entonces para curarla, especialmente la forma pasiva de fijación de las extremidades. Piensa que quizá la recuperación sería más exitosa si el médico tratara de reproducir rápidamente las condiciones tensionales que existían en ese hueso antes de fracturarse.


Basado en este razonamiento propone en 1951 un método para unir las fracturas complicadas usando un aparato externo portátil que él inventa, que funciona simultáneamente como fijador y jalador de hueso (figura). Al poco tiempo de experimentar con él demuestra que con este aparato, el tiempo en que tardan las fracturas en sanar se reduce drásticamente. Enseñó científicamente que la aplicación de presión permitía copiar el estado fisiológico entre hueso, músculo y vasos sanguíneos que existía antes de la fractura. Es decir, balanceaba los estados biológicos y mecánicos del sitio de la fractura, por lo que los tejidos dañados regresaban prontamente a su ambiente original.
El diseño del aparato permitía ejercer tensión al hueso en cualquier dirección deseada y con gran rigidez, pero al mismo tiempo preservando las funciones de los músculos y las articulaciones. Aún más, la fuerza de fijación permitía el uso de la extremidad a los pocos días, e inclusive permitía que una pierna afectada cargara el peso del cuerpo y pudiera caminar en poco tiempo. Con su aparato, en tres días, se veía la recuperación que a veces tardaba hasta 3 semanas con los métodos de tratamiento clásicos. Ilizarov no se quedó allí: comienza a modificar su aparato para usarlo de diferentes maneras y descubre que el hueso puede crecer si se le jala gradualmente. En 1952 escribe un reporte donde dice que por medio del aparato él ha sido capaz de alargar un hueso ¡12.3 cm! Fue la primera vez en la historia que se reportaba una elongación intencional de hueso (el lector no debe pensar que esto se haría con un hueso que jamás estuvo roto como método para aumentar la estatura) Finalmente, hizo otras investigaciones acerca del efecto de la tensión sobre el tejido óseo que pudo aplicar exitosamente al tratamiento de deformidades óseas.
En 1955 es nombrado jefe de cirugía de su hospital. A pesar de que los resultados en sus publicaciones fueron asombrosos, en un principio la respuesta médica por sus compatriotas no fue favorable. Era difícil creer en sus resultados y/o romper con los viejos hábitos médicos. Muchos lo ridiculizaron y hasta lo acusaron de charlatán. Ilizarov continúa su trabajo en Kurgán y adquiere gran reputación con sus tratamientos pero ésta queda sólo en su región siberiana.
En 1966 el Comité Científico Regional le construye a Ilizarov un laboratorio óseo y lo nombra su director. Ilizarov escribe su tesis "Osteosíntesis por Compresión, Usando mi Aparato" y obtiene el título de Doctor en Ciencias.
Por muchos años Ilizarov queda en la oscuridad a nivel nacional. Aún más, debido al modus operandi de aislamiento soviético y a la «Cortina de Hierro» entonces existente, nadie en el mundo occidental siquiera escucha de tan importantes descubrimientos. Pero en 1967 el famoso saltador de altitud olímpico Valery Brumel acude a él para tratarse. Brumel había sufrido un accidente de motocicleta que resultó en fracturas expuestas de ambas piernas e infección crónica de esas heridas. Los mejores médicos en Moscú le habían hecho ya 14 operaciones y no mejoraba. Algunos recomendaban amputación. Ilizarov con su aparato lo cura completamente al grado que ¡pudo volver a competir! La noticia de este acontecimiento hizo que por fin el Dr. Ilizarov fuera reconocido no sólo en todo su país sino que pudo darse a conocer en todo el mundo. De pronto empezaron a acudir a Kurgán enfermos de todas partes de la Unión Soviética y las invitaciones internacionales para conferencias fueron innumerables. La U.R.S.S. se enorgullece de él y le construye, en Kurgán, un centro ortopédico que es hasta hoy día el más grande del mundo. Para 1984 Ilizarov presidía sobre el nuevo «Centro Científico Para Ortopedia y Traumatología Reconstructiva» que incluía 1000 camas, 350 cirujanos, 1500 enfermeras. 60 investigadores con doctorado y 24 salas quirúrgicas. La Unión Soviética lo decoró con la Orden de Lenin, y recibió honores de muchos países. Fue nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias y del Parlamento Soviético.
A su muerte Ilizarov había publicado más de 500 artículos científicos y hecho 28 descubrimientos con respecto a la plasticidad del hueso y estructuras vecinas. No en vano fue apodado «el Miguel Ángel de la ortopedia».

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