Jacobi - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Jacobi

Colección y Consulta
Jacobi,
Fundador de la Pediatría Moderna
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Por: N. Zvi Avigdor (Nueva York)
 
Pocos médicos pediatras saben quién fue el fundador de su especialidad. Esto es asombroso, y más aún porque en los anales de la historia médica quizá nadie recibió en vida, más títulos y reconocimientos que el fundador de la rama médica que se denominaría «Pediatría». Al lector se le hará también increíble saber que el primer hospital infantil no fue fundado sino hasta 1802 (en París), y que la pediatría no existió como especialidad reconocida sino hasta el siglo XX.
Fue la visión del doctor Abraham Jacobi, quien a finales del siglo XIX tuvo la determinación y la audacia de convencer al entonces ámbito médico de la importancia singular de la complejidad biológica infantil. Incansablemente sugirió y analíticamente demostró, que la investigación y tratamiento médicos con respecto a los niños eran tan especiales, que tendrían que hacerse, no como derivaciones de la medicina adulta, sino en forma separada. Profetizó que para el óptimo entendimiento de los problemas físicos y mentales de la entidad humana durante el crecimiento, se necesitaría de la dedicación en tiempo completo de prominentes mentes científicas y que se formaría una rama individual y autónoma para su estudio y cuidado.
En el año de 1880 y a raíz del arduo trabajo y argumentos convincentes del Dr. Jacobi, la Asociación Americana de Medicina decide establecer una «Sección sobre Pediatría» donde los médicos miembros de esa asociación con interés y experiencia clínica en ese campo pudieran ser identificados, pudieran intercambiar impresiones y dar sus opiniones (¡tardaría otros 50 años para que se formara la Academia Americana de Pediatría en forma independiente!). Merecidamente, se nombró como primer Presidente de tal subdivisión al Dr. Jacobi. A 125 años de tal acontecimiento histórico, adentrémonos en los detalles biográficos de este gigante, pionero intercesor de los niños, y defensor por excelencia de sus necesidades médicas.
Abraham Jacobi (1830-1919) nació de padres judíos en Hartum, una pequeña aldea alemana. Sus padres eran sumamente pobres al grado que Abraham sufrió de desnutrición crónica y raquitismo. A pesar de ésto logra graduarse como médico de la Universidad de Bonn. Durante sus años como estudiante de medicina, formó parte de la Revolución Democrática por lo que al ir a Berlín a presentar su Examen Profesional, es reconocido por la policía y arrestado. Dos años después, escapa de la cárcel y huye a Inglaterra donde intenta abrir un consultorio particular pero sin éxito. Decide emigrar a Boston, E.U. donde falla en ganarse la vida como médico. Finalmente se muda a la ciudad de Nueva York donde encuentra gran éxito profesional (aunque no lucrativo), pues se halla entre 250,000 nuevos inmigrantes alemanes.
Jacobi comienza a publicar casos clínicos pediátricos y traducciones de la literatura alemana referente a enfermedades de la infancia. En 1859 publica su libro «Partería y Enfermedades de Mujeres y Niños». Al siguiente año el New York Medical College decide crear el puesto de «Profesor de Patología y Terapéutica Infantil» y se lo da a él.
Fue la primera vez en la historia de E.U. que un docente fue asignado para la instrucción sistemática de enfermedades de niños. Jacobi emotivamente toma el puesto diciendo: “¡Qué ironía que se me nombre profesor de una materia en la cual mis conocimientos son infantiles!” Es en esa institución donde funda la primera clínica para niños que además fue gratuita. En 1870 es nombrado Profesor de Enfermedades de Niños en el College of Physicians and Surgeons (N.Y.), y mantuvo ese puesto durante 29 años.
A solo 7 años de su llegada a Nueva York, este desconocido médico en busca desesperada de trabajo, se convirtió en el hombre más famoso en enfermedades pediátricas. Tal reconocimiento fue debido primero, a su extraordinaria y reconocida habilidad clínica con respecto a los niños, mostrando que aquellos "no eran adultos chiquitos» sino que tenían características diferentes en todas las áreas médicas imaginables. En segundo lugar, por el volumen de sus publicaciones que fue exorbitante. Escribió cientos de artículos científicos que fueron, después de su muerte, recopilados en 8 volúmenes con más de 4000 páginas, y eso que gran parte de sus escritos por publicar, los de sus últimos años, fueron destruidos en un incendio. Y en tercer lugar, porque tuvo un imparable afán de enseñar la pediatría como materia independiente. Jacobi fue el primero en enseñar a los estudiantes de medicina a examinar a los niños «en vivo», pues hasta ese entonces los conocimientos pediátricos que se adquirían en la carrera de medicina eran sólo teóricos.
Pero su legado más importante fue el insistir en que el médico pediatra no sólo se concentre en las enfermedades de sus clientes, sino que se involucre en todos sus aspectos bio-psico-sociales. Que proteja a la niñez de cualquier peligro que afecte su bienestar. Es así como lucha incesantemente por el mejoramiento de cuestiones escolares y laborales (de menores), y promulga que el médico pediatra del futuro se encargue de abogar por ellos en todos sentidos. Inclusive, si fuera necesario, que trate de influenciar a aquellos que se dedican a la política, convirtiéndose en el representante de la niñez en el proceso de las decisiones gubernamentales para que las necesidades de los menores no sean olvidadas por ellos. Jacobi establece las bases de conducta que eventualmente tomarían los pediatras modernos en todo el mundo.
Jacobi se volvió el experto mundial en difteria, enfermedad de mayor incidencia pediátrica en esa época, y sus intentos en poder observar la membrana diftérica lo llevan a inventar el laringoscopio indirecto. Fundó los departamentos de Pediatría de los hospitales neoyorquinos Monte Sinaí, Lenox Hill, y Roosevelt, y fundó la Sociedad Pediátrica [Norte] Americana en la cual fue elegido también primer Presidente.
En su carrera profesional le fue otorgada la Presidencia de la Asociación de Médicos [Norte] Americanos; de la Academia de Medicina de Nueva York; de la American Medical Association (un honor que no fue fácilmente otorgado pues jamás se le había dado a un extranjero, y menos a un judío); de la Asociación (Norte) Americana de Climatología; de la Sociedad Obstétrica de Nueva York; de la Sociedad de Patología de Nueva York; de la Sociedad Médica del Estado de Nueva York; del Congreso Parisino de Medicina Interna. Fue también nombrado Director de la Junta de Examinadores Médicos de Nueva York. El Dr. Jacobi insistió y convenció al Congreso de la Unión Americana que aportara fondos para la creación del primer "Index Medicus" (recopilación anual de títulos de artículos médicos publicados en todo el mundo). Recibió Honoris Causa de 6 universidades norteamericanas. Se le ofreció la prestigiosa cátedra de pediatría en Berlín en su nativa Alemania, pero rechazó la oferta.
Abraham Jacobi, llamado también el Padre de la Pediatría [Norte] Americana, jamás dejó la medicina clínica, atendiendo pacientes hasta el día de su muerte a los 88 años. Gracias a él, el sistema médico comenzó a otorgar a los niños la calidad de cuidados que siempre merecieron, por medio de la formación de una especialidad separada. A partir de Jacobi la atención médica impartida a los pequeños dejó de ser un juego de niños.

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