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04/07/2018
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La noche de los cristales

4° Lustro Rev. Foro

Intolerancia en la Historia Judía
La noche de los cristales
Sesenta años después

Por: Mirele y Alfredo Bistre

En la época previa a la segunda conflagración mundial, la política alemana hacia los judíos, con el tiempo se fue radicalizando.
Ejemplo de ello son las medidas tomadas en su contra antes de la llamada Noche de los Cristales:

Febrero de 1933.- Ley contra el kashrut, que prohibió ese tipo de carne argumentando cruel en los métodos de matanza de los animales.
Abril de 1933.- Ley de restitución de funciones públicas y profesionales de la nación: 12% de los funcionarios públicos eran judíos, se les obligó a abandonar sus puestos y así dejar las vacantes a los arios. En síntesis se eliminó a los judíos de la vida pública.
Septiembre de 1935.- Leyes de Nürenberg con las que los judíos perdieron todos sus derechos políticos y legales, al suprimírseles la ciudadanía alemana.
9 de noviembre de 1935.- Hershel Grynspan protestó frente a la embajada alemana en París por la expulsión de sus padres de una localidad polaca (Zbaszyn) en la frontera con Alemania. En venganza le disparó al consejero alemán. Este hecho culminó con una reacción "popular y espontá perpetrada por "el judío contra la integridad alemana". La realidad fue otra:
Efectivamente Grynspan cometió un atentado, pero definitivamente el pogrom que surgió (en forma popular y espontánea) fue incitado por el mismo gobierno. A pocas horas del suceso, circuló un telegrama con las medidas antijudías que debían adoptarse, con ciertas instrucciones especiales, como fueron:
No poner en peligro vidas o bienes alemanes.
Se prohibió toda acción de saqueo.
Estaba prohibido atacar a cualquier ciudadano extranjero, aunque éste fuese judío.
Se pidió la confiscación de todos los archivos de las sinagogas existentes.
Al pogrom acaecido la noche del 9 de noviembre de 1938, se le conoció posteriormente como Kristalnach (la noche de los cristales) y dejó como saldo centenares de incendios, sinagogas destruidas, 7,500 talleres y comercios hebreos destruidos, 90 muertos y alrededor de 26,000 judíos arrestados, muchos de los cuales fueron conducidos a los campos de concentración de Dachau y Bushenwaldt.
Se culpó a los judíos de su responsabili en el disturbio, multándoseles con mil millo de marcos (400 millones de dólares).
Todo ello molestó bastante a Hitler por la mala imagen que se dio sobre Alemania en el extranjero. Había sospechas de que gran parte de la movilización fue causada por el Ministerio de Propaganda de Goebbels.
A 60 años de estos tristes sucesos el Presidente alemán Román Herzog, declaró:
"Lo que sucedió la noche del 9 de noviembre de 1938, fue una bofetada a la humanidad y a la civilización, que debemos recordar siempre. Ninguna comunidad, ninguna sociedad, ningún estado, puede vivir sin memoria. Alemania necesita encontrar una forma viva del recuerdo".
Recordemos lo que dijo Heine: "Un pueblo que quema libros termina quemando gente".


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