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27/09/2017
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La tribu perdida de Israel

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La tribu perdida de Israel
 
 
Del boletín informativo Menorá y periódico Aurora
 
Recop: Jaime Arbitman
 
 
El rabino jefe sefaradí Sholomo Amar reconoció como «judíos potenciales» a los miembros de una antigua tribu de la India conocidos como los «Bne-Menaze» y asegura que son los descendientes de una de las diez tribus perdidas de Israel.
 
Dicha tribu está formada por unas 750mil personas, en su mayoría cristianas pero que, al menos en teoría, en el futuro podrían regresar al culto de Abraham y a la tierra de sus antepasados, Israel. La máxima instancia religiosa falló a favor de la también llamada «LuShi» en India o «Shing-Long» de religión china, que descienden de la tribu bíblica Menashé. Menashé fue uno de los dos hijos de Iosef, hijo preferido de Jacob y a quien el patriarca dio doble herencia: «Y ahora tus dos hijos que te nacieron en la tierra de Egipto. Antes de que yo viniera a tí en Egipto, son míos. Como Reuvén y Simón, Efraim y Menashé serán para mí» refiere el Génesis (Vayijí 48:5) sobre transferencia del legado histórico de Israel.
 
Como se sabe esta tribu desapareció junto con otras nueve durante el exilio de Babilonia en el Siglo VIII a.c, cuando el reino de Israel fue destruido y sus habitantes dispersados por los sirios. Referente a los «Shing-Long» ellos dicen que sus ancestros llegaron procedentes de Asiria para luego trasladarse a Birmania e India. Uno de ellos es Tzvi Halte, de 31 años, quien antes de llegar a Israel se llamaba Pautinlun Halte.
 
Halte -economista de profesión- refiere que hay unos 800 Bne-Menashé los que viven en Israel que llegaron aproximadamente en el año 2000, y aclara que los hijos de Menashé son alrededor de 750mil personas asentados en las regiones de Mizoram y Manipur, en el noreste indio, y en la zona fronteriza de Myanmar (antigua Birmania).
 
El primer estudio sobre ellos lo realizó el Rabino Eliahu Avijail en 1979 y quien escribió el libro «Las tribus de Israel», en donde no deja dudas del vínculo histórico existente. Durante 25 años se ha dedicado a la búsqueda de los remanentes perdidos del pueblo judío y fomenta su regreso al judaísmo. Sus estudios abarcan también las restricciones que fueron impuestas a los descendientes de Israel y a las conversiones a que fueron obligados, entre ellos los de la Inquisición.
 
Dicho autor aclara que existe también una responsabilidad moral, histórica y religiosa de ayudarles en su deseo de mantener un vínculo con la religión judía y el Estado, ya que sus antepasados fueron secuestrados de las filas del judaísmo, y no sólo se tiene que ver como una causa humanitaria.
 
Mijael Freund, Presidente de la segunda de las fundaciones «Shavei Israel» (Los que rezan a Israel), confirma que en el caso de los Benei Menashé, las personas se convirtieron al cristianismo cuando los misioneros cristianos llegaron con el Imperio Británico. Por lo que son muchos años para saber cual era su conducta antes de verse alterada. En el caso de los judíos etíopes, fueron hallados en un estado más o menos de virginidad espiritual, además de que en la Edad Media se constató su existencia en una respuesta escrita por una de las eminencias rabínicas de la época. En ese sentido los etíopes tenían una gran ventaja en el momento de convencer a Israel de su judaísmo.
 
No obstante Freund, asegura que de acuerdo a los estudios realizados los Benei Menashé cumplen una serie de tradiciones que son exclusivamente judías, como es el derecho de una viuda sin hijos a tener descendencia por parte del hermano de su difunto marido y la ceremonia para anular esa obligación. También cumplen con las costumbres de Pésaj y hacen recuento de la salida de Egipto. Aunque no hay una memoria escrita, casi el 95% de ellos conservan ciertas tradiciones y su regreso a su antigua religión, se ha manifestado de cincuenta años a la fecha, no sabiendo con exactitud cuál fue la razón que desencadenó este proceso; tal vez uno de los catalizadores fuera la creación del Estado de Israel en 1948 o una decepción del cristianismo.
 
Habían aceptado el cristianismo, en parte por la antigua creencia acerca de que un hombre que vendría desde occidente, les devolvería la Torá y su tierra. Creyeron que los misioneros eran parte de esa leyenda y que traían la redención, pero al paso del tiempo sus costumbres no cambiaron pero la aceptación del cristianismo se puso en duda, máxime con la creación del Estado judío, encontrando entre 1950 y 1970 que ellos mismos se constituyeron en comunidades y construyeron algunas sinagogas, sin intervención interna o externa alguna. Incluso muchos de sus miembros se trasladaron a Bombay, donde ya existía una comunidad judía organizada.
 
No obstante lo anterior casi todas las autoridades religiosas y civiles de Israel les cerraron las puertas y sólo hasta 1980, tras constatar su situación con dos enviados especiales, el Rabino Avijail les tendería el primer puente. Según el Rabino su interés no es solamente el religioso, sino el geográfico, ya que existen varias intenciones para vivir en Israel. A principios de los años 90 el proceso de acercamiento trajo como consecuencia que un grupo de 100 Benei Menashé emigrara, hasta llegar a la cantidad de 700 personas, que en su mayoría viven ahora en Gush Katif (Gaza) y en Judea (Cisjordania); esto debido a que sólo esos municipios estuvieron dispuestos a ofrecerles ayuda.
 
Ahora con el reconocimiento oficial del rabinato, con ayuda en el proceso de conversión y aclimatación de emigrantes, las cosas han cambiado y se piensa en periodos de 6 a 9 meses para su convencimiento definitivo. Los estudios incluyeron los de genética, que dieron positivos, por lo que les permitirá incluso acogerse a la «Ley de Retorno» y radicarse en el país con todos los derechos.
 
Aparentemente se supondría un verdadero aluvión de emigrantes de la India a Israel, algo que no se apega a la realidad pues la inmensa mayoría siguen siendo cristianos, y sólo entre 6mil y 7mil practican costumbres judías y están en principio decididos a un cambio de religión, que no necesariamente se traduce en un interés por emigrar.
 
Para concluir el rabinato actualmente tendrá que revaluar esta nueva situación y por lo menos tomar en cuenta esa cantidad que actualmente viven como judíos - algo no muy complicado- ya que como se mencionó, el resto de la tribu no presenta ningún interés por reintegrarse a la religión del pueblo judío.
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