Las Catacumbas - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Las Catacumbas

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Las Catacumbas


Por: Magdala

En todos los países mediterráneos existen las catacumbas. Algunas datan desde mucho antes de la era cristiana como las de Túnez, Líbano, Egipto y Malta, así como en la antigua Etruria y en la ciudad italiana de Nápoles; sin embargo las más populosas están bajo las calles de París.
En la Ciudad Luz, los turistas pueden recorrer con un guía, la macabra sucesión de cámaras y galerías revestidas de calaveras y huesos, hasta un vasto osario, donde yacen los esqueletos de casi tres millones de personas. Estas catacumbas no fueron originalmente un cementerio, sino canteras subterráneas que se transformaron en osario al correr 1787. Durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron como uso, el de refugio para los miembros de la Resistencia francesa.
También alrededor del perímetro original de Roma, yace un secreto país extranjero de la muerte, es un laberinto de catacumbas de 250 km. de longitud, donde están enterradas casi 750,000 personas. Es tierra extranjera porque desde 1929, han sido un puesto fronterizo de un estado soberano, la Ciudad del Vaticano.

La mayor parte de las catacumbas data de los siglos II a IV d.C, pero: ¿por qué se construyeron, y por qué fuera de las murallas de la antigua Roma?
En aquella época casi todos los romanos ricos incineraban a sus muertos, práctica que los primeros cristianos veían con horror, pues creían en una posible resurrección del cuerpo. Los entierros en la ciudad eran ilegales y el terreno que circundaba Roma era caro, de tal suerte, que los cristianos cavaron túneles. Comenzaron a excavar desde pozos, canteras y a veces tumbas subterráneas, hacia la suave roca volcánica que yace bajo Roma.
Se abrían en la roca, a cada lado de la galería, cámaras de tamaño suficiente para guardar los restos de los difuntos y según era necesario, se multiplicaban las galerías y cámaras bifurcadas de las originales o se excavaban otras a mayor profundidad. Algunas catacumbas tienen hasta seis pisos hacia abajo. Las catacumbas se pueden visitar, pero no son habitadas por los humanos.
Sin embargo existe en El Cairo un lugar donde los vivos habitan en el panteón. Esta ani y populosa parte de la urbe es la famosa Ciudad de los Muertos. Al ir del aeropuerto al centro de El Cairo, se atraviesa lo que parece un enorme cinturón de miseria en la periferia orien de la ciudad. Las casas de adobes son pardas y polvosas y las estrechas calles son un hervidero de gente, con la típica vida de un distrito pobre: el ajetreo de niños que juegan, mujeres que ba el mandado sobre la cabeza y hombres que fuman narguiles en cafés.
Sin embargo sobre el caos y la miseria se alzan cúpulas y minaretes de las magníficas tum de los fatimíes y mamelucos, dinastías que gobernaron Egipto entre los siglos XII y XVIII.
Los mausoleos históricos más importan están cuidadosamente protegidos como mo religiosos. Sin embargo las tumbas comunes y corrientes, por lo general sólidas es del tamaño de una casa pequeña, han sido desde hace tiempo excelente alojamiento para los muertos... y los vivos. A veces, las familias habitan su tumba, a la que añaden un patio y una terraza techada para que parezca casa de campo.
Otras se apoderan de tumbas abandona o arriendan una cámara mortuoria de dos o tres piezas, usualmente en el entendido de que la dejarán durante el día cuando el casero vaya a honrar a sus muertos. Y después de un entierro han de mudarse por varias semanas mientras ter de descomponerse el cadáver bajo el inten calor de El Cairo.
El hábito de vivir entre tumbas es casi tan antiguo como el mismo cementerio de 800 años, sin embargo la explosión demográfica en Egipto ha empujado a más y más personas a vivir en la necrópolis. Se calcula que ésta tiene 300,000 ha vivos -si bien muchos viven en casas de adobe, construidas entre las tumbas-.

Al parecer, en algunos lugares, si se cuenta con agua potable y electricidad,
un panteón puede ser un sitio muy cómodo para vivir.
 

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