Los Alebrijes - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Los Alebrijes

Colección y Consulta
Los Alebrijes
 
Por: Paulina Rubio
 
Hace aproximadamente treinta años comenzaron a aparecer en las tiendas de artesanías unas figuras fantásticas y hasta caprichosas que no parecían pretender copiar ningún ser existente, sino simplemente usar animales como inspiración para servir como adorno o juguete. Estas fueron las tales llamados alebrijes que, frecuentemente, pueden desarmarse para ser más fácilmente trasladadas de un sitio a otro.
Esta no parece ser una tradición antigua sino una forma nueva de hacer artesanía. Aparentemente nació en un par de poblaciones, Arrazola y San Martín Tilcajete, situadas en el Estado de Oaxaca a no más de media hora de la Ciudad de Oaxaca propiamente. Ahí, hay un sinnúmero de talleres que recogen la madera de copal para tallar y pintar monstruos como arañas gigantes, jirafas, perros, iguanas, dragones o alguna combinación de estos así como gatos que se pueden sentar en el antepecho de una ventana. Algunos de ellos sí imitan animales vivos como el puerco espín que es el deleite de los niños pues se pueden quitar todas las "espinas" y volverlas a colocar. Todos estos objetos son de colores sumamente vivos, rojos, anaranjados, negros, amarillos y adornados con rayas o ruedas.
En Oaxaca siempre ha existido la costumbre de tallar figuras y juguetes tanto de cartón como de madera. Sin embargo, este tipo de figuras y, sobre todo, el nombre con el que son conocidas es totalmente nuevo. Hay varias versiones acerca de su origen. La más fidedigna es acerca de un tal Pedro Linares, artesano ya conocido que estuvo gravemente enfermo e inconsciente durante varios días. Cuando recuperó la conciencia le refirió a su familia un sueño que había tenido en el cual caminaba por un bosque poblado de animales raros como un burro con alas de mariposa, un león con patas y pezuñas de caballo y un gallo con cuernos de toro. En el curso de su recorrido escuchaba una voz tenue que pronunciaba la palabra "alebrije, alebrije" una y otra vez. Para describir mejor su experiencia tomó un cuchillo y talló uno de esos animales para mostrárselo a los suyos.
Otra versión más fantasiosa dice que la palabra viene del gitano vía el vascuence como el nombre de una de esas poblaciones, Arrazola, pero no habiendo erres en el idioma zapoteco, terminó siendo alebrije la palabra usada para describir estos animales quiméricos.
Hoy en día, la fabricación de estos fabulosos animales es una industria floreciente. La madera de copal de las inmediaciones casi ha desaparecido, de modo que hay que ir dentro de los bosques ya lejanos a conseguir el material. Esta madera es muy dura y son los hombres los que suelen tallarla con navaja o machete. Una vez tallados los animales, se sumergen en gasolina durante una noche para eliminar cuanto insecto o huevecillo se haya introducido. Los niños los lijan, llenan los huecos de la madera con pasta y le ponen la pintura base. Luego las mujeres los pintan y les agregan toda una serie de materiales para completar las figuras como trocitos de cuero a guisa de aletas de reptiles, espinas de cacto como dientes y pelo de animal para crines y colas. Las figuras pequeñas se dejan secar una semana pero las grandes suelen dejarse hasta seis semanas antes de exhibirse para su venta.
Actualmente, estas figuras han llegado a todos los confines de la tierra, pues son sumamente atractivas y llaman mucho la atención a quienes las ven. Hay inclusive anuncios para adquirirlas por Internet. Seguramente, Pedro Linares nunca soñó con una situación como esa.
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