Los casos de Israel y de Kosovo PI - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Los casos de Israel y de Kosovo PI

4° Lustro Rev. Foro

Los casos de Israel y de Kosovo
(Primera Parte)


Por: Nissim Alcabés  (Lima Perú)


La situación surgida en Kosovo, Yugoslavia, así como las posiciones adoptadas por los principales países del mundo, lleva a buscar las similitudes y diferencias con la experimentada por el pueblo judío e Israel en su historia, así como a plantearse qué cursos de acción serían posibles para resolverla.

Un poco de historia (1)
¿Por qué el enorme interés de Serbia en Kosovo? Por cuanto Kosovo encierra un enorme simbolismo nacional para los serbios, pueblo eslavo que llegó a los Balkanes durante el siglo VII de la era común. Su líder Mutimir adoptó el cristianismo alrededor del año 879. Stefan Dushan asumió el título de tsar de los serbios y griegos en 1346, reinando sobre Albania, Epiro, Etolia y Thessalia. En 1389, en batalla contra los otomanos encabezados por Murad I, fueron derrotados por éste, quien murió en la batalla; pero en la misma el príncipe serbio Lazar fue capturado y decapitado. Esta batalla, en la que los serbios prefirieron morir antes que rendirse al enemigo, se convirtió en el símbolo permanente de la conciencia nacional serbia.
En 1444, por el Tratado de Paz de Adrianópolis entre el Imperio Otomano y Hungría, Serbia recupera su autonomía, pero en noviembre del mismo año la cruzada emprendida por Bizancio y Hungría sufre definitiva derrota en Varna (Bulgaria). En los años siguientes, el Sultán Murad II establece su dominio directo sobre los vasallos que tenía en Tracia, Macedonia, Bulgaria y Grecia. Sólo Albania, bajo el liderazgo de Skanderberg (George Kastrioti) resiste, pero es finalmente derrotada en la segunda batalla de Kosovo, en 1448.
Después de 1459, los serbios quedaron bajo dominio turco, hasta que sus primeras acciones en pos de la independencia tienen lugar dirigidos por Karageorge (1804-1813) y Milos Obrenovic I (1815-1817). Después de la guerra Ruso-Turca de 1828-1829, Serbia fue reconocida internacionalmente como un principado autónomo bajo soberanía turca y protección rusa. El Tratado de Berlín, de julio de 1878, que puso fin a otra guerra Ruso-Turca, otorgó la independencia a Serbia, proclamándose en reino el 6 de marzo de 1881. En 1918, Serbia se convirtió en parte del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, tomando el reino el nombre de Yugoslavia en 1929. El país fue ocupado por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, ofreciendo los partisanos serbios intensa resistencia. Después de la guerra, se instala el gobierno socialista del Mariscal Tito, líder de los partisanos.
La población de la región de Kosovo, antes del conflicto actual, era en aproximadamente un 90% perteneciente a la etnia albanesa -de allí que se les refiera como albano-kosovares- y de religión musulmana. Algunas fuentes señalan que luego de la Segunda Guerra Mundial la población de origen albanés constituía aproximadamente sólo el 25% de la población, frente a un 75% de población serbia. La región de Kosovo integra la República Yugoslava, dentro de la que tuvo un régimen de relativa autonomía durante el gobierno del Mariscal Tito, hasta que el actual, presidido por Slobodan Milosevic, la dejó sin efecto e inició acciones de "limpieza étnica", primero en Bosnia-Herzegovina, entre 1991 y 1995, y luego en Kosovo, desde 1998, forzando la evacuación de centenares de miles y causando la matanza o exterminio de poblaciones. En abril de 1999, luego de infructuosas negociaciones, la OTAN, Organización del Atlántico Norte, decide iniciar acciones armadas para poner fin al genocidio y a la persecución de los albano-kosovares.

¿Qué impulsa a los serbios?

<< Josip Broz (Tito)
El nacionalismo serbio busca hacer absoluto el dominio serbio sobre territorios que consideran parte de su patrimonio nacional, excluyendo de ellos a pobladores no serbios que constituyan un número significativo en determinadas regiones -los casos de Bosnia-Herzegovina y Kosovo. En el caso concreto de Kosovo, tal anhelo chocó con la pretensión de autonomía -y hasta de independencia- de los albano-kosovares, que parecen constituir una población relativamente reciente en la región. Pero la pretensión albano-kosovar chocaba con el sentimiento nacional que considera la tierra de Kosovo como símbolo nacional serbio, como se indicó líneas arriba.

Por aceptables que puedan ser los anhelos serbios, de ningún modo son admisibles sus acciones genocidas, de las cuales la población de Serbia propiamente dicha puede o no haber tenido pleno conocimiento -dado el control de los medios de comunicación que puede esperarse de un gobierno heredero del régimen comunista. Es lamentable que Serbia, aguerrido opositor de la ocupación nazi resulte con grupos dirigentes que quedaron infectados por el nazismo en una de sus facetas más horrendas.
Dentro de las concepciones políticas tradicionales en la historia humana, Yugoslavia/Serbia no acepta la desmembración de su territorio -ante las pretensiones de independencia o de integración a un país limítrofe- y tampoco la imposición de un régimen de gobierno autónomo, aunque estas demandas no son nuevas y se las encuentra hoy en diversas partes del mundo.

¿Qué impulsa a los albano-kosovares?
Después de disfrutar años de autonomía, bajo el régimen de Tito, y experimentar restricciones en el uso de sus símbolos nacionales así como una creciente inmigración serbia tendiente a desplazarlos del territorio -o a restablecer el balance demográfico anterior-, es natural que los albano-kosovares reclamen la restauración de su autonomía y que algunos sectores demanden plena independencia o la incorporación a Albania. Encuentran el rechazo del gobierno serbio, que inicia sus acciones de "limpieza étnica", expresión que eufemísticamente encubre un crudo genocidio. Las acciones armadas, de una y otra parte, no tardan en concretarse. Pero las fuerzas serbias, regulares y fuertemente armadas, son un contrincante muy poderoso para las fuerzas irregulares albano-kosovares.

Paralelos y diferencias con el pueblo judío e Israel
Los albano-kosovares radican en un territorio definido en el que constituyen significativa mayoría y han disfrutado de un gobierno autónomo aunque por un periodo relativamente corto.
Los objetivos serbios implican forzar el desplazamiento de la población albano-kosovar o, alternativamente, su exterminación.
El pueblo judío tiene una clara identidad nacional, basada en sus concepciones religiosas y en su historia. Ocupó un territorio con plena soberanía durante siglos, hasta que hacia el inicio del segundo siglo de la presente era, el Imperio Otomano forzó su dispersión. Esta pérdida de  territorio no afectó su identidad nacional, pues se mantuvo vivo a lo largo de las generaciones el anhelo del retorno a la tierra patria. Expresión de ello eran sus oraciones, en especial el ruego diario para que los dispersos sean reunidos en la tierra de Israel y la frase "el próximo año en Jerusalem". Pese a la dispersión, siempre hubo presencia judía en el territorio patrio, denominado "Palestina" por los romanos, y ocupado sucesivamente por árabes, cruzados y otomanos. A finales del siglo XIX se pone en marcha un movimiento de retorno que llevó a la creación de nuevos poblados y al trabajo agrícola, volviendo nuevamente productiva la tierra de Israel, tierra adquirida de sus propietarios, en la mayoría de los casos latifundistas ausentes. No se desplazó a los ocupantes árabes existentes; por el contrario, la renovada actividad económica atrajo significativo número de inmigrantes de las áreas y países vecinos.
La creación del Estado de Israel, en 1948, significa la intensificación de la inmigración judía. Las tierras que no eran propiedad privada pasaron al dominio del Estado Judío. Las tierras privadas fueron adquiridas o expropiadas siguiendo el debido proceso legal. Los pobladores árabes no fueron expulsados. Quienes durante la Guerra de la Independencia emigraron, lo hicieron por su propia voluntad, en muchos casos inducidos por los ejércitos árabes invasores, deseosos de tener "vía libre" para "arrojar al mar" a los judíos. Los países árabes que los acogieron los mantuvieron en campamentos para refugiados para ser utilizados como carta política a lo largo de los años.
El pueblo judío, víctima de persecuciones a lo largo de siglos, y del Holocausto genocida en el presente, ha permanecido guiado por sus valores morales, enraizados en la Torá, el Talmud y en las enseñanzas de nuestros profetas y pensadores. La opresión de otros pueblos está proscrita. La Torá reitera que recordemos que fuimos esclavos en Egipto.

La posición de los grandes países occidentales
Frente a la persecución de los judíos por la Alemania nazi, en los años 30, y el genocidio durante la Segunda Guerra, la actitud del mundo fue de casi total pasividad. Poquísimo se hizo para admitir refugiados cuando aún podían escapar de Alemania o de la Europa ocupada. La Gran Bretaña, potencia mandataria de Palestina con el objetivo de crearse en ella el Hogar Nacional Judío, cerró las puertas del país, dando preferencia a sus intereses políticos y económicos en relación a los países árabes. Ningún país rompió o suspendió relaciones diplomáticas con la Alemania nazi luego que iniciara sus acciones antisemitas. ¿Cuántos se abstuvieron de participar en las Olimpiadas en Berlín, en 1936? Ninguno. Luego del Holocausto, y ante la rebelión judía en Eretz Israel, la mayoría de países integrantes de la naciente Organización de las Naciones Unidas, en lo que fue fundamentalmente una expresión de cargo de conciencia por su pasividad anterior, optaron por dar por terminado el mandato británico y dividir el territorio -con un diseño geopolíticamente inviable- para la creación de un estado judío y uno árabe. El rechazo árabe y su agresión militar ulterior contra el naciente estado judío, invalidaron la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU. La ONU no intentó acción militar alguna para poner en práctica tal resolución ni menos para impedir que prosiguiera la agresión contra el naciente estado. Se limitó a exigir el cese de fuego y a designar mediadores.
En el caso de Kosovo, la OTAN impulsó negociaciones que no llegaron a buen fin, pese al anunciado uso de la fuerza. Cabe suponer que en esto los Estados Unidos y los países europeos recordaban su censurable pasividad durante la Segunda Guerra Mundial. La OTAN no buscó autorización alguna del Consejo de Seguridad de la ONU para el uso de la fuerza, anticipando la negativa de Rusia y China, países con conocido historial genocida contra sus propios pobladores, que en situación similar a la de Serbia se encontrarían justificando una acción que pudo haberse tomado contra ellos.

Continuará…

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