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27/09/2017
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Los fabulosos años 30's y 40 s del pasado siglo

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Los fabulosos años 30's y 40's 
del pasado siglo.
 
Por: Peter Katz
 
Los fabulosos años, después de la Primera Guerra Mundial, entre 1920 y 1940, fueron la época de oro, si no económicamente, culturalmente si para Europa. Este continente estaba todavía desangrado por las enormes pérdidas humanas, sobre todo las alemanas y las francesas. Pero querían vivir, gozar después de la tremenda guerra. La gente ansiaba la paz y la tranquilidad. La producción musical, los espectáculos, exposiciones, lugares destinados a la diversión, eran enormes, era como un renacimiento a los sentidos.

La guerra de las trincheras, en Verdun, en los Vosges, en el frente alsaciano, en Campiegnes, fue devastadora además de inútil. Acabó prácticamente con una generación de jóvenes, de ambos lados, sin que la guerra haya producido resultados o triunfos importantes.

En Francia dejó un sentimiento antimilitarista, un sentido de Defaitisme, En los alemanes, frustración. Un sentimiento de que nadie ganó y todos perdieron. El miedo de una nueva guerra -que se veía venir con horror- comenzó en España en 1936. Un complot, una traición, unió al ejército, bajo Francisco Franco levantado en Marruecos, contra el gobierno legítimo de la República. Estalló la Guerra Civil en 1936. La República se vio atacada y perdió.

Al poco tiempo, la Segunda Guerra Mundial estalló en septiembre de 1939, Polonia fue invadida y Francia fue invadida en mayo de 1940. El ejército Alemán, con mejor moral combativa, armamento superior al de los franceses, llevó al triunfo a Hitler y a la capitulación vergonzosa del Mariscal Petain. La llegada al poder de fascistas declarados y nefastos como Pierre Laval y Louis Bousquet, quienes iniciaron las redadas de judíos en forma masiva en la France de Vichy, supuestamente libre, en 1941.

Los judíos residentes en los supuestos territorios libres, fueron arrestados por la policía francesa (la Surete), y encerrados en campos de internamiento, detrás de los alambres de púas. Los judíos, junto a prisioneros políticos y milicianos españoles republicanos, fueron vilmente engañados por los franceses y más tarde en 1942 -después de la conferencia de Wannsee- fueron entregados en el Umschlags platz de Drancy a los alemanes en charola de plata. Desde allí fueron deportados ochenta y dos mil judíos en trenes (mil personas por convoy), hombres, mujeres y niños, a Auschwitz a Majdanek y a Treblinka en Polonia. Muchos de los judíos deportados, fueron exterminados en sus lugares de origen. Ironía del destino; eran judíos que habían emigrado en forma masiva a Francia, sobre todo a París, entre 1920 y 1930.

Muchos de los deportados trabajaron en las fábricas de automóviles Renault y Citroën, esta última fundada por un ingeniero judío que emigró de Polonia. Muchas de las mujeres, trabajaron como costureras para los grandes diseñadores de la época; Coco Chanel, Pierre Laurent, Christian Dior. Estos inmigrantes, a pesar de que tuvieron que trabajar duro, por lo menos gozaban de cierta libertad; también vivieron y gozaron la «fabulosa Europa» entre 1920 y 1940.

Los así llamados años dorados, 1920 hasta 1940, también tuvieron excesos y libertinaje a la sombra de Liberté, Egalité y Fraternité; inspiración creativa de capitales como Berlín, París, Montecarlo y Londres, en las que se bailaba el Fox Trot, el Tango y la Java, como si no hubiera un mañana.

Mistinguette y Josefina Baker; Joe Louis y Max Schmeling; León Trotsky y Frida Kahlo; León Blum y la Pasionaria; Martín Buber y Sigmund Freud; Stefan Zweig y Albert Einstein; Lord Balfour y Chaim Weitzman; Lázaro Cárdenas y Vicente Lombardo Toledano, personajes recordados con cierta melancolía y tristeza, que surgieron tal vez como presagio de las cosas que estaban por venir en los marcos de la cultura y la barbarie; una época desenfrenada en la que sobresalía París, como la capital cultural de Europa; un destello de creatividad en la que participaban artistas de todos los confines y de todos los colores.

Los años dorados acabaron en tragedia, la mayor matanza que haya presenciado la humanidad. Erich Fromm y Teodor Adorno, Walter Gropius y el Bauhaus de Weimar, el Art. Nouveau de París y Bruselas. La pasión por el ser humano libre, hizo que se viviera apasionada y excepcionalmente, antes de la peor tragedia que sufriera la humanidad y al mismo tiempo, el orgullo de todo lo que se había creado en ésta época intensa, concientizaba a la gente. El deseo de vivir estaba por encima de todo. Se demostró todo lo que podía hacer el ser humano, en un ambiente de tolerancia sin odio. Fue un periodo muy corto -apenas veinte años- pero bien vividos y creativos.

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