Los genes judíos (1era Parte) - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Los genes judíos (1era Parte)

Colección y Consulta
Los genes judíos
(Primera Parte)
 
Por: Max Bery
 
Existe hoy día, la evidencia precisa de un
material genético común a todos los judíos
y no únicamente para los cohanim
 
En un reciente estudio de genética, después de una investigación profunda de las secuencias del ADN, se llegó a la conclusión que las distintas poblaciones judías de la Diáspora, habían conservado su patrimonio genético propio, a pesar del exilio. A pesar de la diseminación en las cuatro esquinas del mundo y a pesar de más de 1000 años de exilio, los judíos tenemos un patrimonio genético común. Estas investigaciones confirman -por otro lado- un ancestro y un origen geográfico comunes.
Los judíos de distintas comunidades orientales como las de Irán, de Irak, del Kurdistan del Yemen y de numerosos judíos europeos, tienen un perfil genético muy similar. Un comunicado a la Academia de las Ciencias en los Estados Unidos, hecho por M.F. Hammer el 9 de mayo del 2000 estipula: «A pesar del largo exilio en numerosos países, las comunidades judías son muy cercanas desde el punto de vista genético. Los resultados de los estudios llevan a la hipótesis de un gen paterno único en las distintas comunidades de Europa, África del Norte y del Oriente Medio, y sugiere la posibilidad de que las comunidades judías descienden de una antigua población del Oriente Medio. Estos estudios probaron también que, en vista de la perennidad del perfil genético, muchas comunidades quedaron aisladas y que no hubo mezclas con el patrimonio genético de los no-judíos.
La base de esta investigación etnológica está fundada en el estudio del cromosoma «Y», que no cambia de padre a hijo. Estudiando las «firmas genéticas» de varios grupos de la Diáspora, se pudo demostrar la relación genética entre estos distintos grupos. Se empezó a estudiar a los Cohanim. Estos estudios de hecho, han mostrado una gran similitud entre los perfiles genéticos de los Cohanim de hoy, y de sus ancestros que vivieron hace 3000 años.
Hoy día se trata de conseguir secuencias de ADN que se comparan con marcadores sobre el cromosoma «Y», pasando del padre al hijo y sobre el cromosoma mitocondrial que se transmite de madre a hijo o a hija. Los investigadores se interrogaron si se podía identificar a los judíos modernos, como los descendientes de los hebreos de la Biblia, o a los genes de los judíos actuales que habían tenido mutaciones como consecuencia de los matrimonios mixtos.
La investigación se orientó sobre 29 grupos de población, divididos en 5 grupos:
-Los judíos; -Los habitantes no judíos del Oriente Medio; -Los Europeos; -Los Norafricanos y -Los Subsarahuis.
El descubrimiento que se hizo demuestra, que numerosas comunidades desparramadas en el mundo, Europa, África del Norte, Península Arábiga... parecen tener un perfil genético similar, como si todos los individuos tuviesen un origen geográfico idéntico. Estas comunidades tuvieron una relación muy estrecha entre sí, y al mismo tiempo con los pueblos semíticos del Oriente Medio, Palestina, Siria y Druzos.
Los resultados del estudio muestran un nivel muy bajo de mezcla interracial (matrimonios mixtos o conversiones). La razón es que muchas comunidades vivieron aisladas geográficamente y culturalmente durante muchas generaciones, lo que favoreció los matrimonios entre emparentados; por esta razón se menciona muchas veces las enfermedades genéticas judías.
Entre las comunidades estudiadas los Norafricanos (Marroquíes) son los más estrechamente emparentados con los judíos de Irak. Su perfil genético representa el mapa genético ancestral de los hebreos del tiempo del primer Templo (unos 2500 años). El cromosoma «Y» de los judíos yemenitas, es idéntico al de los demás judíos y poblaciones semíticas; por lo contrario el mapa genético de los judíos etíopes, se parece al de los etíopes no-judíos.
 
El linaje ashkenazí.
Aunque las comunidades judías ashkenazitas se hayan separado de las comunidades mediterráneas hace más de 1,200 años, y hayan vivido en Europa Central y del Este, su código genético se parece todavía al de los demás judíos y al de los grupos de población semítica del Oriente Medio. Esta perennidad genética se explica, por un bajo porcentaje de matrimonios mixtos (un 0.5% por cada generación); sin embargo, las investigaciones actuales parecen mostrar que la hipótesis que haría descender a los Ashkenazim de los kazares (emporio turco asiático, convertidos al judaísmo alrededor del siglo octavo) es errónea.
Las investigaciones siguen, sobre todo para tratar de dilucidar el origen de las comunidades ashkenazitas, estudiando los marcadores ADN en las muestras de las poblaciones europeas. Históricamente se sabe hoy día, que los Ashkenazim llegaron a Europa entre 1000 y 1200. Una de las teorías actuales es, que estas comunidades vinieron de Rhenania o de Italia y que eran descendientes directos de los judíos antiguos.
Existe una segunda teoría que dice, que estas comunidades procedían de una migración de poblaciones, desde los Balkanes o de la Asia Central, con la posibilidad de conversiones en masa de Eslavos y de Kazares. Esta última teoría se contradice con la controversia sobre el origen y el desarrollo del Yiddish. Se supone que los judíos llegando de Rhenania y de las regiones limítrofes, hablaban un alemán antiguo, que constituye la base Yiddish.
Sin embargo algunos lingüistas rechazan esta idea, porque encuentren puntos comunes entre la gramática del Yiddish y los idiomas eslavos, sin olvidar subrayar, que el Yiddish moderno ha incorporado en su forma, muchas palabras y locuciones germánicas.
No se tienen actualmente suficientes pruebas para favorecer una u otra teoría. El desarrollo del genoma humano y sus rápidos progresos, va sin duda a permitir resolver las dudas
 
Continúa la búsqueda.
El desarrollo de las investigaciones genéticas, basadas en las variaciones génicas de poblaciones, permitirá sin duda entender la historia y el desarrollo de las comunidades ashkenazis. Hay que entender que la noción de genética no es nueva para nosotros, varios pasajes del Talmud evocan enfermedades, cuyo carácter genético no era conocido en esta época. Estas enfermedades están actualmente muy estudiadas. Es el caso de la hemofilia tipo «A» mencionada en el Talmud, en ocasión de la circuncisión de un niño, cuyos primos maternos murieron de un Brith Mila (Talmud de Babilonia, Tratado Yebamot).
Después de 1000 años de historia sobre la tierra de Israel, los judíos fueron dispersos a través del mundo entero. Un cierto número de comunidades exiliadas, quedaron relativamente estables, unos dos mil años, como las de Irak y de Persia. Todas estas comunidades conservaron las costumbres ancestrales y la observación religiosa, a pesar de las muy numerosas persecuciones. Los estudios actuales son el testimonio de la perennidad de las familias judías; en efecto únicamente los judíos han conservado su patrimonio genético intacto, después de 100 generaciones, a pesar del exilio de la Diáspora.
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