Los Nigunim de los Jasidim*s - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Los Nigunim de los Jasidim*s

4° Lustro Rev. Foro
Canta: Avraham Fried
Fragmentos de: Nigun Hisvaadus y Simcha.
Los Nigunim de los Jasidim
 
Por: Peter Katz
 
El gran violinista judío Itzjak Perelman, nos dice: «Cuenten los violines que cuelgan de la pared y así podrán saber cuántas personas viven en esta casa». Existe además un cuento de un escritor yidish llamado «A Gilgul fun a nigun», donde ese pasaje se narra como ejemplo de la inclinación de muchos judíos por ese instrumento y la música.
Perelman vino a México en dos ocasiones para presentarse con grupos de Klezmorim, dejando una profunda huella en el público, pues su música era diferente. Uno de los conciertos al cual asistí fue realmente impresionante, ya que poco después de iniciar la segunda parte habían hileras de espectadores bailando en el teatro. La música Klezmer, es prácticamente música jasídica y los nigunim son los que cantan, considerando el canto para los jasidim como una mitzvá entregando cuerpo y alma a la melodía que se escucha.
Para los jasidim es una forma de comunicarse con Dios en donde transmiten sus sentimientos y al amor hacia Él. La mayoría de estas canciones, se basan en melodías creadas en el Siglo XIX y XX, que fueron heredadas de generación en generación por el floreciente movimiento Jabad, que inició el rabino Menajem Mendel Shneerson en Lubavitch, esparciéndose por todo el mundo.
Los jasidim practican en todo tiempo el amor a la humanidad y sus semejantes. Su concepción es cósmica y como hacemos referencia surgió de esa pequeña población situada en Ucrania que perteneció al Imperio Ruso. De hecho Liuba quiere decir amor en ruso.
Se sabe además que el primer rabino jasídico fue Baal Shem Tov, que nació y murió en Mezirech Podolia; un buen hombre que no se imaginó el cambio tan profundo que representaría su movimiento entre los judíos. Hay que recordar que en aquella época -y sobre todo en Rusia- los judíos estaban realmente desesperados por sus condiciones de vida.
Una canción jasídica dice: «Tenemos mercancía para venderla en todo el mundo; la mejor mercancía es la Torá». Esta canción fue escrita en el Siglo XIX y ha dado la vuelta al mundo como clásico del repertorio Klezmer. La importancia de los nigunim (melodías) es la forma en que se cantan. Entre los jasidim se dan las manos, forman un círculo y bailan con un ritmo que les sale de su alma, cerrando los ojos para sublimarse, sintiendo que flotan y encuentran a Dios.
Después del Holocausto las filas de los jasidim se vieron muy reducidas, pues la gran mayoría fue masacrada. En el Siglo XXI sin embargo, hay Lubavitcher en todos los países en donde viven los judíos. Su movimiento Jabad tiene como objetivo la vida, celebrándola en todo momento, además es un movimiento proselitista.
Pero regresando al cuento original de Itzjak Leibush Peretz, esa transmisión de emociones se complementa por la certeza de que los caminos que utiliza Dios, siempre son extraños y desconocidos para sus magníficas obras. El renacimiento de los Jasidim es un milagro pero al mismo tiempo una realidad, y tal vez confirma ese desconocimiento que el hombre tiene ante las obras del Creador.
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