Los sordos en México - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Los sordos en México

Colección y Consulta
Los sordos en México
 
Por: Paulina Rubio
 
Hace unas semanas hubo una reunión en la que participaron profesores y toda clase de personas, tanto oyentes como sordas, ya sea sordos señantes o sordos hablantes organizada por Boris Fridman, lingüista que ha aprendido la lengua de las señas, aunada a una protesta de todos ellos en México. Esta se llevó a cabo en la antigua iglesia de Corpus Christi que fue cerrada al culto en la época de Benito Juárez y otorgada para instalar ahí la primera Escuela Nacional de Profesores para la Enseñanza de Sordomudos que existió en la República Mexicana. Originalmente, la idea surgió por iniciativa del señor Eduardo Huet, sordomudo de nacimiento, bajo los auspicios de la Emperatriz Carlota. Esta fue retomada a la caída del imperio en esa iglesia. La escuela se mudó luego a un local más adecuado. Más adelante ahí se instaló una tienda de Artes Populares que subsistió hasta hace un par de años y hoy en día tiene el propósito de ser el Archivo Histórico de Notarías del Gobierno del Distrito Federal.
Actualmente los sordos tienen una serie de quejas pues si bien existe desde junio de 2005 una Ley General de las Personas con Discapacidad, que evidentemente incluye a estas personas que son tanto las que nacieron sin capacidad auditiva como los que la perdieron en el curso de su vida, sobre todo los adultos mayores, hay muchas lagunas en la ley. En muchos de los códigos civiles del país ningún sordo señante es reconocido como adulto. Se le señala como un discapacitado intelectual que no puede tener los derechos que se le otorgan a cualquier otra persona.
La lengua de señas mexicana es una de las diez lenguas nacionales más habladas en México. Se considera que hay alrededor de 200,000 a 250,000 personas que utilizan esa forma de comunicación en México. Cuando un bebé nace con este problema y sus padres son oyentes no tienen ninguna manera de enseñarle este lenguaje pues obviamente no lo conocen y tardan en aprenderlo y de este modo los niños no se integran a la escuela a su debido momento. El resultado es una lamentable abundancia de sordos semilingües que no pueden desarrollar plenamente ninguna lengua ni su potencial como seres humanos. Es evidente que un sordo no oye pero SI ve y por lo tanto puede aprender tanto por señas como por la escritura y se deben aprovechar esas habilidades. No puede ser cosa de decir "si no oyes no puedes aprender".

Algunas de sus exigencias, que han sido aceptadas en la ley pero que no han sido puestas en práctica son que haya subtítulos en la televisión educativa, en noticieros y boletines de urgencia nacional, regional y local; el derecho a educación gratuita y bilingüe, de señas y en español; y el derecho de acceder a la jurisdicción del estado por medio de intérpretes de señas.
Hay tantas situaciones en el país que se desconocen o se olvidan hasta que uno se encuentra de frente con ellas.
 
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