Los Templarios - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Los Templarios

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Los Templarios
 
Por: Max Bery
 
En la mañana del viernes 13 de octubre de 1307,
todos los Templarios de Francia son detenidos por orden 
del rey Felipe IV, El Hermoso (nieto de San Luis)
 
La orden de los Templarios nació en Tierra Santa en 1119, después de la primera cruzada, por iniciativa del caballero Hugues de Payns, quien quería proteger a los peregrinos, en su camino hacia Jerusalén. Se oficializó en el concilio de Troya, nueve años más tarde. La Orden saca su nombre del Templo de Salomón, en Jerusalén, en donde instaló su sede en sus principios. (Hoy día es la mezquita Al-Aqsa).
Sus fortalezas de arquitectura poderosa, como el Monte Thabor, han marcado durablemente el paisaje de Palestina. Sus oficinas, destinadas al reclutamiento de nuevos caballeros y al albergue de los inválidos, han cubierto Europa. El prestigio de los monjes-soldados, con el abrigo blanco marcado con una cruz roja, fue enorme durante los dos siglos que duraron las cruzadas.
La octava y última cruzada acaba con la muerte trágica del rey San Luis, delante de Túnez en 1270, y las posesiones francas de Tierra Santa caen definitivamente en las manos de los musulmanes, con la pérdida de San Juan Acre, el 28 de mayo 1291, a pesar de la resistencia heroica de los Templarios, alrededor del gran maestre Guillermo de Beaujeu.
Al principio del siglo XIII, el Templo dispone de una fuerza militar impresionante de 15,000 hombres, mucho más que de los reyes de la cristiandad podían levantar. Pero, los Templarios se reconvierten en usureros y han completamente perdido de vista la reconquista de los lugares santos de Palestina.
Donaciones considerables -disponen de más de dos mil propiedades- han enriquecido inmensamente la Orden, y la han transformado en una de las instituciones financieras occidentales más importantes, y la única que fuese segura. Manejan, como si fueran banqueros, los bienes de la Iglesia y los de los reyes de occidente (Felipe el Hermoso, Juan Sin Tierra, Enrique III, Jaime I de Aragón,...). De aquí que la opinión europea empieza a poner en duda la legitimidad del Templo. El rey Felipe el Hermoso recuerda perfectamente que los Templarios se rehusaron a participar en el rescate de San Luis, cuando éste fue prisionero en el transcurso de la séptima cruzada.
De acuerdo con un proyecto anterior, ideado por San Luis y los papas Gregorio X y Bonifacio VIII, Felipe el Hermoso desea la fusión de la orden del Templo con el de los Hospitalarios, para así constituir una fuerza suficiente para preparar una nueva cruzada. Pero esta idea fracasa como resultante de la terquedad del gran Maestro Jacques de Molay, cuya única idea era mantenerse en su puesto, que podía escapársele, ya que la nueva orden iba a ser manejada por Luis de Navarra.
En realidad Felipe IV, conocido como el “Hermoso”, era un ser enfermo de codicia, con una baja capacidad mental, que habiendo manejado sin cuidado los ingresos del reino, se encontraba en bancarrota. Así que, después de haber expropiado a los judíos, tenía en mente una sola cosa: el oro de los templarios.
 
El drama.
Todos los Templarios de Francia son detenidos por los magistrados del reino, tras una increíblemente bien sincronizada operación, por Guillermo de Nogaret. Son interrogados, torturados por los comisarios reales y después entregados a los inquisidores dominicos.
Entre los 140 Templarios de París, 54 son quemados después de haber reconocido haber practicado la sodomía, o haber cometido crímenes extravagantes, como la práctica de "besos impúdicos". La muerte en la hoguera de los primeros Templarios, fue solamente el inicio del exterminio de la Orden, ya que al otro día de haber muerto los primeros ciento cincuenta caballeros, se empezaron a ejecutar Templarios por todo el territorio francés.
El rey consigue del papa Clemente V, en el concilio de Viena, la supresión de la Orden que se oficializa el 3 de abril de 1312 con la bulla *Vox in excelso*. El tesoro de los Templarios se entrega a la orden competidora de los Hospitalarios, quien restituye al Tesoro real 250,000 libras como saldo. Felipe el Hermoso se queda con la recaudación de todas las propiedades templarías en el resto del reino.
Con el asunto del Templo la monarquía de los Capetos, quiere demostrar que únicamente sigue sus intereses políticos y financieros, y ya no se comportará más como vasalla de la Iglesia. Al término de un proceso inicuo, el Gran Maestro de los Templarios Jacobo de Molay, es quemado vivo en la punta de la isla de la Cité, el 19 de marzo de 1314. La leyenda reporta que en el momento de sucumbir a las llamas, Jacobo de Molay lanza una maldición dirigida al rey y al papa, invitándolos a alcanzarle en la muerte, antes de que termine al año.
El papa Clemente V muere treinta y ocho días después de la ejecución de los Templarios. El 29 de noviembre el rey Felipe el Hermoso, choca con la rama de un árbol, provocando que del golpe, cayera de su caballo. Este golpe había resultado demasiado severo para la débil naturaleza del monarca, provocándole una parálisis total y dejándolo postrado en su cama como un vegetal. Falleció unos días después.
Muchos de los verdugos de los Templarios fueron muertos en las calles, cosidos a puñaladas. Todas estas misteriosas muertes, dieron inicio en las mentes de los habitantes de la Francia medieval, a una leyenda en la cual Jacobo de Molay había regresado de la muerte para cobrar venganza contra sus ejecutores. La mayoría de los historiadores, científicos al fin, se explican estos sucesos como una serie de casualidades y coincidencias. Otros investigadores atribuyen todas estas misteriosas muertes, a una maldición de origen árabe, que se remonta a los tiempos del rey Salomón; maldición que lanzaron los Templarios sobrevivientes, al recoger las cenizas de los mártires y lanzarlas hacía el palacio del rey francés.

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