Nostradamus… ¿adivino o embustero? - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Nostradamus… ¿adivino o embustero?

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Nostradamus… ¿adivino o embustero?


Traducción de: Iako Behar

Del periódico "Noticias hebreas". Bulgaria

Durante el año 1488, la Provenza fue anexada por el reino francés. Carlos VII, guiado por su predisposición antijudía, dio a los judíos de la Provenza a escoger entre el destierro o el cambio de la religión al catolicismo romano.
Los judíos que prefirieron quedar fíeles a su religión, debieron abandonar inmediatamente el país. En la Provenza quedaron sólo los judíos que "optaron por ser bautizados y adoptar la fe cristiana". Durante el año 1498 fue publicado el decreto para la expulsión de los judíos de la Provenza. Algunos aceptaron el bautismo y se convirtieron oficialmente en católicos súbditos del rey de Francia, adoptando hasta nombres cristianos.
Entre los nobles locales convertidos al cristianismo estaban Juan de San Remi y Pier de Nostra Donna. Los nuevos cristianos continuaron casándose entre sí y así, el hijo de Nostra Donna, se casó con la hija de San Remi, y en el año 1503 nació el hijo de la joven familia de nombre Mishel de Nostra Donna, que después cambió su nombre por Mishel de Notre Damme o Nostradamus.
Es un error considerar a Nostradamus como judío converso. En realidad él es nieto de  judíos conversos y después de nacer fue bautizado y educado como católico en San Remi de la Provenza. Parece que la familia de Nostra Donna, conservó los lazos con la fe de sus antepasados y no se sumó a los "meshumadim", o sea los judíos conversos que rompían con el judaísmo y se convertían en ardientes enemigos de la religión judía.
Evidentemente, la conversión de los Nostra Donna fue más bien por conformismo que por convicción religiosa. Según algunos rumores, el joven Mishel estudiando los tratados teológicos católicos, en secreto decidió quemar sus libros judíos. Durante un viaje a Italia, parece que el joven Mishel se conectó con algunos maestros de la Cábala. Paralelamente con este interés y el de estudiar medicina, por lo que en el año 1529 se recibe de doctor en medicina en la Universidad de Monpelier.
Su primer deseo fue convertirse en gran maestro en curación de enfermedades. El escribió la obra: "Un medio muy útil para la curación de la peste bubónica". Después de viajar largos años regresó a Francia, dejó la medicina y se consagró a las ciencias ocultas y más exactamente a la astrología. Él decía que adivinaba el futuro mediante los signos astrales.
A diferencia de la mayoría de los descendientes de los judíos conversos que ocultaban su origen (para poder integrarse más fácilmente a la sociedad cristiana), Nostradamus declaraba con orgullo su origen judío y afirmaba que era descendiente de la tribu de Neftalí, la cual según él, era tribu de adivinos y profetas. Para las mentes críticas de aquel tiempo, eso era un invento absurdo, porque la tribu de Neftalí era una de las diez tribus desaparecidas, desterradas por los asirios durante el año 722 antes de Cristo. Desde aquella época lejana no hubo rastro alguno de la tribu de Neftalí. A pesar de eso, la popularidad de Nostradamus crecía sin cesar en el reino.
En el año 1555, escribió el famoso verso: "El joven león vencerá al viejo, en el campo de batalla, en un duelo raro; en una jaula de oro le sacarán los ojos dos grupos y luego morirá de una muerte cruel". Un texto confuso y enigmático.
Después del año 1559, Nostradamus se vuelve gran maestro de la astrología, médico y consejero del nuevo rey Carlos IX. Muere en el año 1566 y fue sepultado en la catedral de Salón de la Provenza, raro honor de la Iglesia, hacia el que se presentó como descendiente de los adivinos judíos.
Pero, ¿es Nostradamus un adivino como lo consideran sus admiradores, o embustero, como afirman sus contrarios?... Ni una, ni otra cosa.
Algunos presagios parece que sucedieron, otros no. El filósofo Dominique Lecour, describe del siguiente modo el mito sobre Nostradamus: "Los hechos no tienen importancia. El mito sigue su camino. En tiempos agitados y confusos, el fatalismo tranquiliza. Cuando un mundo se destruye y los contornos del nuevo apenas se ven, buscamos indicios, hacemos analogías, hurgamos en el pasado..."

En cada uno de nosotros, al parecer, duerme un ardiente
partidario de Nostradamus.


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