Notas para un Bestiario (p.I) - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Notas para un Bestiario (p.I)

Colección y Consulta
Notas para un Bestiario
(Parte I)
 
Por: José Brito. (Islas Canarias, Esp.)
 
Siempre he querido disponer de mi particular Bestiario. En él incluyo todo aquello que llama mi atención. Mi atención, de forma preferente, está dirigida hacia las personas. Obviamente, entre éstas, las hay que, simplemente, me producen curiosidad y/o, por el contrario, están aquéllas otras que me pueden fascinar. Lo cotidiano, lo habitual, lo de todos los días, ejerce poca o casi ninguna atracción en el ánimo de quien estas líneas escribe. No podría ser de otra manera, la aburrida languidez de lo repetitivo acaba por dejar huella, por marcarte. Te conviertes, debido a la insoportable rutina, en un ente amorfo que sólo espera una indicación, venga de donde venga y por precaria que sea, para retratarte y vivir todas aquellas vidas o situaciones que, mínimamente, puedan ayudarte a dejar atrás tanto tedio gratuito.
Mi Bestiario -hasta hoy-, lo componen cinco personajes. Los cinco son malvados, cínicos, sanguinarios. En una palabra: poco recomendables. Pero, inexplicablemente, me atraen. ¿Curiosidad insatisfecha, masoquismo, crueldad, una mezcla de todo lo anterior? Quizá.
Mi primera bestia no es la peor de las cinco. Al contrario. Pecó de confiado, sucumbió a sus bajos instintos y, naturalmente, pagó por ello con su vida.
 
Le vice allemand.
Al final de la Gran Guerra, Alemania era un país descontrolado y humillado. Había tocado fondo. Multitud de partidos políticos, de izquierda y de derecha, se enfrentaban entre sí tratando de atraerse a un electorado cada vez más confundido y que sólo quería dos cosas: seguridad en el empleo y comer diariamente. Ni lo uno ni lo otro fue posible. Hordas desempleadas y hambrientas pululaban por doquier, siendo presa fácil para inescrupulosos charlatanes que pretendían conocer el antídoto a tremenda catástrofe sobrevenida, aunque no menos esperada.
Ernst Röhm, nació en Münich (Bavaria) un 28 de noviembre de 1.887. Como tantos otros alemanes de clase media -su padre era empleado de banca- sin formación específica, ingresó en el ejército en 1.906, donde, a partir de la I Guerra Mundial, hizo carrera llegando a alcanzar el grado de Primer Teniente para, más tarde, y debido a heridas de guerra que le marcaron el rostro de forma indeleble, ser promovido a Capitán. Al término de la contienda, pasó a engrosar la ingente multitud de militares licenciados que debido al numerus clausus impuesto por el Tratado de Versalles al ejército alemán, se vio obligada a buscar un modus vivendi fuera de lo que había sido su forma habitual de existencia.
La reacción, casi visceral, a todo lo que estaba ocurriendo fue alistarse en los Freikorps, una de las muchas milicias de carácter privado que se habían formado en Münich, como reacción a la política llevada a cabo por la llamada República de Weimar.
En 1.920, se afilia al partido Nazi, ayudando a crear las SturmAbteilung -más conocidas bajo las siglas SA-. Amigo personal e íntimo de Adolf Hitler, juntos fueron encarcelados y también juntos compartieron momentos de adoctrinamiento intenso, donde el aún joven, impetuoso y pendenciero Röhm le prometió fervientemente a su Führer que le ayudaría, una vez libre, a reorganizar las disueltas SA. Röhm cumplió su promesa y después de casi quince meses en prisión, se dedicó en cuerpo y alma, a crear el Frontband, que no era sino la alternativa legal a las temporalmente disueltas SA. En este sentido, no estaría de más indicar que Röhm representaba de forma genuina el ala izquierdista del partido nazi, en la que se creía que los militares germanos, mayoritariamente por su extracción aristocrática y/o burguesa, no estaban a la altura necesaria para liderar la revolución nacionalsocialista que impregnaba a la ideología nazi.
La vida privada del capitán Röhm, aparte de estar en boca de todos los jerifaltes nazis, era un auténtico desastre. De una brutalidad y arrogancia extrema, nunca escondió su homosexualidad que pavoneaba y exhibía por locales de ambiente gay de los muchos existentes en el Berlín de Weimar. En este sentido, Ernst Röhm fue un abanderado y un adelantado a su tiempo. De hecho, perteneció a la Liga por los Derechos Humanos, fundada por el sexólogo Magnus Hirschfeld, quien defendía con uñas y dientes el derecho de homosexuales y lesbianas a ser tratados como ciudadanos de primera, sujetos a los mismos derechos y obligaciones que el resto de sus compatriotas. Largo e interesante fue el debate dentro de la sociedad germana de su tiempo en lo referente a la supresión del famoso artículo 175 del Código Penal alemán, que trataba acerca de la pena que se debía imponer a los reos por sodomía. El tema siguió en la palestra de las distintas administraciones alemanas de postguerra hasta que fue definitivamente derogado en marzo de 1.994.
Mientras tanto, harto de enfrentamientos dentro del partido y de que su vida privada estuviere en entredicho, Röhm decidió, en 1.928, trasladarse a Bolivia como asesor militar. Es también en ese mismo año cuando aparecen sus memorias bajo el título "La historia de un gran traidor" que, junto con el "Mein Kampf”, de Hitler, y "El Mito del Siglo XX", del paranoico Alfred Rosemberg, podría ser definido como una de las obras canónicas del nacionalsocialismo.
En el otoño de 1.930 le llegó una carta de Hitler ofreciéndole la jefatura absoluta de las S.A. Tras aceptar, Röhm tomó posesión de su cargo en enero de 1.931.
Ernst Röhm cumplió -con creces- el principal encargo de Hitler: poner orden en las hordas pardas, las cuales estaban, últimamente, totalmente desbocadas.
Sólo un soldado curtido en mil batallas y con el caché profesional de Röhm pudo ser capaz de semejante hazaña. Además, estaba el prestigio profesional y personal que Ernst tenía entre sus hombres. Nadie mejor que él conocía su lenguaje y el concepto que tenían de la situación político-social por la que atravesaba Alemania.
No obstante todo lo anterior, Hitler sabía el riesgo político cierto que significaba reinstalar a Röhm en su antiguo feudo. Entre otras razones, por haber proclamado éste, de forma abierta y sin ambages, su homosexualidad, lo cual no era lo más recomendable dado el criterio o patrón moral de la época.
Ernst Röhm empezó a cavar su propia fosa desde el momento en que designó a varios de sus antiguos amantes para puestos clave dentro de las S.A. Así, por ejemplo, su amigo de los años veinte Edmund Heines, se convertiría en 1.931 en su lugarteniente y general de las S.A., en la región de Silesia. De la misma forma, Karl Ernst, antiguo camarero del local de ambiente homosexual "El dorado”, uno de los más notorios de Berlín, llegaría, siempre bajo el patrocinio de Röhm, a ocupar un escaño en el Reichstag.
La lógica reacción de los opositores a la ideología nazi fue proclamar a los cuatro vientos que las S.A., eran un semillero de homosexuales dedicados al mayor de los libertinajes. Goebbels, Himmler y Heydrich, enemigos jurados de Röhm, insistieron ante Hitler para que lo relevara al frente de las S.A.
Sin embargo, la prensa, especialmente los dos partidos izquierdistas más importantes durante el período de Weimar, el Partido Social Demócrata y el Partido Comunista, no se hicieron eco del asunto hasta abril de 1.931, en que el diario Münchener Post, de clara tendencia socialdemócrata, publicó una noticia más bien escueta sobre la homosexualidad de Röhm.
En realidad, el escándalo público había sido precedido por una larga, interesante y bulliciosa discusión en el seno del propio movimiento nazi acerca de si las tendencias de Röhm -ampliamente conocidas por sus correligionarios- lo hacían incapaz de ser dirigente de las S.A. Abundando en el tema del papel de la prensa de izquierda, indicar que cuando en octubre de 1.929 los nazis atacaron al Partido Social Demócrata por su posición pro homosexualidad en los debates en torno a la reforma del Código Penal, el SPD (siglas del Partido Social Demócrata), había mantenido silencio sobre las muy particulares preferencias sexuales de Ernst Röhm.
A pesar del escándalo desatado y de que todos -o casi todos- dentro del movimiento nacionalsocialista pedían la cabeza de Röhm, Hitler lo mantuvo en su puesto, apoyándolo con manifestaciones como que las S.A. "no eran una institución moral para formar a señoritas sino una asociación de rudos luchadores, no importando la vida privada de cada uno de ellos sino cuando contraríe fundamentos esenciales de la ideología nacionalsocialista".
Los enemigos de Röhm seguían acumulando pruebas en su contra: Himmler, incansable en su acoso, presentó al Führer un informe ultra confidencial donde se constataba que Ernst seducía frecuentemente a jóvenes aspirantes a camisas pardas con la promesa de situarles en la cúspide dirigente de las S.A. También se indicaba en dicho informe que aparte de utilizar sofisticadas e ingeniosas técnicas de seducción, el personaje en cuestión proclamaba abiertamente su aversión al sexo femenino.
A pesar de tan aplastantes pruebas y declaraciones, Hitler, inexplicablemente para sus colaboradores más allegados, siguió mostrándose favorable a Röhm. Incluso fue más lejos: el cuarenta y tres cumpleaños de Ernst fue celebrado el 28 de noviembre de 1.933 con una fiesta oficial. Un mes más tarde, Hitler premió la fidelidad de su amigo y camarada nombrándole ministro del Reich, a la vez que volvía a salir públicamente en su defensa afirmando que "se había cometido un vergonzoso y repugnante asesinato moral del que hacía directamente responsable a los círculos marxista y al conjunto de la prensa judía”.
El asunto que colmó la paciencia de Hitler en lo referente a su protegido fue su ambicioso proyecto de incluir al ejército alemán o Reichwehr -o lo poco que quedaba de él- dentro de las S.A. mucho más numerosas en efectivos personales aunque no en medios de defensa pesados. Lo anterior no le satisfizo en absoluto a los altos jefes militares del menguado y maltrecho ejército alemán quienes conocían perfectamente y al detalle las andanzas y apetencias de Röhm y por quien sentían -según manifestaría más tarde su íntimo amigo Karl Ernst- una mezcla de odio y antipatía que se hacía preferentemente visible cuando tenían que coincidir en algún acto de tipo militar donde dicho sujeto estuviere presente.
Hitler necesitaba al ejército para llegar al poder, también necesitaba a Göring y a Himmler, totalmente enfrentados a Röhm, para poder gobernar. Llegado el momento, podría prescindir de un elemento esencialmente molesto -para todos- como era Ernst Röhm. A comienzos de 1.934, se avino con sus colaboradores a tenderle una trampa mortal.
El 4 de junio de 1.934, Hitler y Röhm se reunieron en privado por espacio de cinco horas. Poco o nada se sabe acerca de qué hablaron, excepto que terminaron a altas horas de la madrugada. A los pocos días, Röhm anunció oficialmente que se tomaría unas vacaciones por enfermedad en el balneario de Wiessee, a orillas del lago Tegern, Bavaria. También anunció que la cúpula dirigente de las S.A. le acompañaría en su retiro y que una vez allí, se celebraría, con la asistencia del Führer, una conferencia a nivel nacional de las S.A.
El primer paso estaba dado. Con la plana mayor de las S.A. reunida y localizada en un solo sitio le fue fácil a Himmler y a los generales del Reichwehr ponerse de acuerdo. Las S.S. se encargarían de liquidar físicamente a todos los indeseables de las S.A. El ejército sólo pondría el armamento necesario para que la purga se realizara de forma satisfactoria a la vez que se encargaba de la logística de la operación.
En la madrugada del 30 de junio de 1.944, Hitler llegó a Münich. Lo primero que hizo fue ordenar a las S.S. que le acompañaban el arresto de todos los miembros de las S.A. que se encontraban reunidos en su cuartel general. Posteriormente, acompañado por Rudolf Hess -conocido en el ambiente gay de Berlín como "Fraulein Anna"- y tropas escogidas de las S.S., se dirigió al balneario donde Röhm estaba hospedado con sus secuaces.
En llegando a este punto, la historia de lo ocurrido tiene, al menos, dos versiones diferentes. La contada por los nazis indica que fue Hitler quien irrumpió pistola en mano dentro de las habitaciones del balneario para arrestar personalmente a Röhm y sus sicarios. La real y por supuesto más lógica, es que fueron las tropas de asalto de las S.S. las que tomaron el lugar y se aseguraron de que a la llegada de Hitler no habría ningún tipo de sorpresas por parte de los allí retenidos. La mayoría de historiadores que se han ocupado del arresto de Röhm y sus seguidores, indican que en el momento de la detención éste estaba en la cama con su chofer, mientras el resto de sus colaboradores celebraba una de sus animadas veladas. Todos, a la llegada de Hitler, fueron enviados a la prisión de Stadelheim, a las afueras de Münich, donde posteriormente se les asesinaría.
Solamente Edmund Heines, antiguo novio de Röhm, y uno de sus más cercanos colaboradores, fue directamente asesinado en el balneario por orden expresa del Führer, al encontrársele en la cama con un menor.
En lo que respecta a Ernst Röhm, Hitler ordenó que se le diese un revólver conteniendo una sola bala para que se suicidase. Se negó a hacerlo alegando que "Si me queréis asesinar, dejad que sea Adolf (en clara referencia a Hitler) quien haga el trabajo sucio". El 2 de julio de 1.934, Röhm recibió en su celda de Stadelheim la visita del SS- Brigadeführer Theodor Eicke (de aquella Comandante del campo de exterminio de Dachau), y del SS- Sturmbannführer Michael Lippert. Le volvieron a pedir que se suicidase. Nuevamente se negó. Lippert le disparó a quemarropa y acabó con su vida. Aunque no existe documentación fiable al respecto, se cree que sus últimas palabras fueron "mein Führer, mein Führer”. De forma totalmente subrepticia y en el mayor de los secretos se le dio sepultura en Westfriedhof, Münich.
El 1 de julio, todavía en plena ola de violencia y asesinatos, Hitler invitó a los miembros de su gobierno y familias a un tea-party en los jardines de la Cancillería en clara indicación de que todo había vuelto a la normalidad.
Se desconoce con exactitud el número de asesinados ya que no cayeron solamente miembros de las incómodas S.A. sino múltiples opositores al régimen nazi, así como otros que simple y llana­mente sentían muy poca o ninguna simpatía por Hitler. La celebérrima Gestapo destruyó poco des­pués de la purga toda documentación relativa al asunto. Las cifras que se barajan van de entre 200 a 1.000 personas, de las cuales más de la mitad eran oficiales pertenecientes a las S.A.
El día 13 de julio, en un largo discurso ante el Reichstag, el Führer anunció que se habían ejecutado sólo a setenta y cuatro personas por su intento de alzarse en armas contra el Estado. En su alegato, también indicó que "a partir de este mo­mento y al referirnos a la acción emprendida con­tra los enemigos del pueblo, deberíamos llamarla la Noche de los Cuchillos Largos".
Deposito nuevamente a la primera de mis bestias en su lugar habitual, es decir, mi Bestiario. Allí, si no totalmente a salvo de la temida memo­ria, tiene todo el tiempo del mundo para reflexio­nar sobre sí mismo y sobre lo que le aconteció por no saber jugar sus cartas a tiempo y con las perso­nas idóneas. El simple instinto, si no se sabe utili­zar -y educar- de forma adecuada, puede llevarnos a situaciones límites.
 
Bibliografía.-
= Communists, social democrats and the homosexual movement in the Weimar Republic. Manfred Herzer. 1995.
= Magnus Hirschfeld. Leben und Werk eines jüdischen, schwulen und sozialistischen Sexologen. Manfred Herzer. 1.992.
= Homosexuelle in Deutschland. Eine politische Geschichte. Hans-Georg Stümke. 1.989.
= Mannerbunde.  Zur Rbhm-Katastrophe. Magnus Hirschfeld. (Pariser Tageblatt, 20.07.1934).
= Die Braunen Batallione. Geschichte der S.A. Peter Longerich. 1.989.
= Mein Weg durch die Zeit. Erinnerungen und bekenntnisse. GerhardRossbach. Edic. 1.994. (la primera data de 1.950).
= El secreto de Hitler. Lothar Machtan. 2.001.
= The Pink Swástica. Scott Lively & Kevin Abrams. 1.995.
Regreso al contenido | Regreso al menu principal