RAJEL: Poeta de Eretz Israel - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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RAJEL: Poeta de Eretz Israel

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RAJEL: Poeta de Eretz Israel
Por: Becky Rubinstein
 
 
La Historia con mayúscula es una sucesión permanente de tiempos supeditados unos a otros: el mañana tiene un hoy, y ambos, un ayer... Y nada, aparentemente, es casual tanto en el ámbito humano, como en el de la creación humana, verbigracia, la Literatura....
 
Ya más en concreto, en el caso específico del pueblo de Israel, si no hubiera  habido una Rajel, pionera en el campo de la poesía, no hubiera habido una Dalia Rabikovitz, una Yona Wollach, una Zelda... O acaso una Tamar Hirsch, entre otras.
 
Y continuando en el terreno de la hipótesis, si el judío no hubiera vivido la Haskalá, de la Ilustración, de Italia a Alemania y Holanda, pasando por Austria, para terminar en Rusia, el tono y la temática de su poesía sería la de antes, la de siempre. Y girarían, seguramente, en temas divinos, entre Dios y su criatura, el hombre. O en asuntos morales, entre el hombre y su prójimo, a través de plegarias o perlas de sabiduría como dichos y refranes. O historias con moraleja...
 
A raíz de la Haskalá el tono y la temática del judío, se amplía, cambia. En poesía hebrea contemporánea, se hace referencia a los maskilim, o ilustrados, quienes, "Se ocupan de elevar la cultura de sus correligionarios escribiendo tratados de historia, geografía, matemáticas, ciencias naturales etc., a un nivel popular... Propugnan la educación secular, un racionalismo lúcido y la adaptación a los hábitos occidentales".
 
Junto a esto -se nos dice- se hicieron ensayos para adaptar la lengua hebrea a los géneros y corrientes literarias de la época. El resultado -se nos advierte- fue estéticamente pobre, pero necesario. Hubo de pasar el tiempo para que se diera poesía de alta calidad, como en Bialik (1873-1934) -poeta nacional- y Chernijovsky (1875-1943), en poesía, y Mendele Mojer Sforim (1834-1917) en prosa, para que el hebreo alcanzara su madurez.
 
El año de 1881 es considerada la fecha del nacimiento de la Literatura Hebrea Moderna; fecha clave en la Historia del pueblo hebreo marcado por pogroms y por una vuelta a las tradiciones: "los ideales de la emancipación dan paso a un ideal nacional". Nace Jivat-Tzión, antecesor del sionismo. Y -gracias a ben Yehuda y sus seguidores- renace la lengua hebrea, antes en las páginas sacras, en las voces de buhoneros y comerciantes; en aulas de escuela y en la calle.
 
Tras el período llamado europeo, donde destaca el ya citado Bialik, se da el Periodo Palestino, de 1920 a 1947, donde destaca la voz de Rajel Bluvstein, (1890-1931), conocida como Rajel, quien busca expresar su yo interno, a través de una lengua coloquial, sencilla, "no siempre bien recibida por los críticos".
 
Es más allá de la crítica, un yo tan antiguo como la diáspora, que, por amor a la tierra, a su Tierra ancestral, retorna intentando echar raíces. Y no sin dolor... Palabras suyas, y de otros, en sus circunstancias: nuevas, retadoras, en ocasiones, castrantes.
 
Al parecer, incomprendida, Rajel confiesa, como indica uno de sus poemas, que "Tan sólo sabe hablar de sí misma". Estrecho su mundo como el de una hormiga, carga un peso, difícil de soportar. Sus espaldas no son lo suficientemente fuertes, para tal faena... la mano de Dios, mientras tanto, se burla... Cautivada, muy a su pesar, por "playas maravillosas", "luces lejanas", no le resta más que derrotar sus miedos. Y cantar...
 
En Alegría Salva, Osher Shalev, Rajel, cautiva del nuevo paraje: arenas y un sol deslumbrante -el de Rusia, su tierra natal, está lejos- confiesa una alegría tranquila. Todo, en dichas condiciones, indicaría lo contrario, pero la poeta, que se conforma con que su amado pase su mano entre su cabello.
 
Rajel, quien se sabe una poeta concentrada en sí misma -como las poetas de su tiempo, las "modernas"- se acusa, dándose "golpes de pecho", de no haberle cantado a su Tierra, de no haber alabado suficientemente su nombre y sus hechos de bravura, sus contiendas. Tan sólo -nos dice- sus manos plantaron un árbol; tan sólo sus pies hollaron los campos... Es pequeño -nos dice- su tributo, como la voz rampante que, cuando desfallece el día, ella exhala... Como el llanto, que en silencio, derrama...
 
¿Y qué más pudo hacer Rajel, verdadera "Amante de Israel", paradigma de sus iguales? -nos preguntamos-.
 
Frente a la encrucijada -permanecer en Europa, viajar a Los Estados Unidos de Norteamérica en pos de un futuro dorado, o emigrar a Palestina donde plantar un árbol, o disecar pantanos- ella decidió optar por el camino duro; el de la retribución no inmediata. Habría que pasar el tiempo, para que la tierra diera sus frutos; para que, a distancia, se aquilataran los esfuerzos de quienes abandonaron padre y madre, para iniciar un camino en otros parajes, otras temperaturas, no sólo climáticas...
 
Rajel, que ironía, pasa a la historia como una verdadera pionera: pionera en el empleo de la lengua hebrea para hablar del amor por su hombre; pionera en el empleo de la lengua hebrea para hablar del Amor por su Tierra, a la que sirve con palabras y hechos: los de una verdadera sionista, que lejos, de recordar en sus plegarias la Tierra Santa, la hace suya, viviéndola, hollándola. Sintiéndola en medio, sí, de vivencias personales, existenciales. Repetimos, la de una mujer moderna.
 
Y en cuestiones de crítica,
 
Rajel, resulta una severa crítica.
 
Pero de sí misma.
 
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