Sus "Guilgulim"o Transmigraciones - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Sus "Guilgulim"o Transmigraciones

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Ideas al viento

Sus "Guilgulim"o Transmigraciones


Por: Jacobo Königsberg

Cada vez que me elevo en mi globo de Cantolla imaginario y extiendo mi red caza-ideas temo por las ideas que pueda atrapar, pues aunque la red es casi inmaterial, las ideas, que son abstractas y por lo tanto inmateriales, se deforman con el mínimo roce, así provengan del pétalo de una rosa.
Ya he mencionado en alguna otra parte, que las ideas son tan sutiles que se alteran al pasar de cerebro a cerebro, de mente a mente y de espíritu a espíritu. Aún al tomar la forma de palabras y anotarse sufren mutación porque ¿cuál es el vocablo más apropiado para expresar la esencia verdadera de la idea? ¿1o encontramos al transcribirla al papel? y posteriormente el lector, ese ser que (en caso de presentarse): ¿interpretará convenientemente lo que el autor quiso dar a entender?
¿Tienen idéntica significación las mismas palabras para dos personas diferentes? Soñar, religión, trabajo, hambre, libertad... ¿son lo mismo en Kabul que en Hollywood?
Hay quien afirma paladinamente que las ideas son eternas, sin haber vivido una eternidad para constatarlo. Pero como sea, suena bien y es bello creerlo.
Las ideas surgen de la Ideósfera, donde revolotean libremente como mariposas saliendo de sus capullos en verano. Cualquiera que, consciente o inconscientemente, posea una red ad-hoc puede tomarlas libremente, claro que quien tripule un globo de Cantolla imaginario (o de un tipo semejante) tiene un punto más a su favor. Una vez tomadas puede disponer de ellas a su antojo y, es aquí donde empiezan las dificultades y los pesares para aquellas y para los hombres, porque las ideas una vez extraídas de la Ideósfera influyen terriblemente en los hombres, sean éstos pensantes o no, estén o no conscientes de que las operan y manipulan y de que a su vez son manipulados o movidos por ellas.
Y retomando la aseveración anotada anteriormente, aunque no se haya demostrado fehacientemente la eternidad de las ideas, si se sabe con certeza que algo de ellas perdura por milenios aunque no en su forma original. Las ideas al ser liberadas de la Ideósfera suelen viajar de mente en mente, de familia en familia y de pueblo en pueblo, en largos periplos que deforman su esencia hasta hacerlas irreconocibles y, por si esto fuera poco, la mudanza de aquellas puede ser brutal, si a los siglos añadimos que son re envasadas en continentes de lenguaje y mentalidad diferente a las que tuvieron, al ser presentadas originalmente a los hombres, entonces lo que fue blanco se torna negro y viceversa.
No terminan aquí sus penosas transmigraciones o "guilgulim" como las llamaban nuestros sabios. Cada idea puede vivir un "guilgul" o rotación en sentido ascendente o inverso, sublimarse o profanarse, sin que haya aparentemente fondo en el abismo de bajeza en que puedan precipitarse.
También pueden ser inmensurables las alturas a las que puedan remontarse, pero para esto deben permanecer libres y conservar su movilidad para ascender, sin lastres que las arrastren a los precipicios del tenebroso "tehom".
Así vemos que en sociedades donde las ideas se valúan muy por debajo de las más insignificantes baratijas de mercado, aquellas se deprimen y, aunque no desciendan a los abismos, si se ocultan apenadas en oscuros rincones o polvosas buhardillas.
No hablemos de cuanto padecen las ideas cuando son obligadas a pasar por el cedazo de los intereses económicos o son llevadas inocentemente al amasijo de las conveniencias políticas, donde también son maquilladas, vestidas y revestidas, mimetizadas y remodeladas, hasta hacerlas irreconocibles, se les observe desde donde se les observe.
Pero, hasta donde sé, no es éste el peor destino de las ideas, comparado con el de aquellas que, como tocadas por una maléfica bruja Escaldufa y a la voz de "engarróteseme ahí", quedaron petrificadas en algún momento de su aciaga existencia. Estas ideas nacidas para ser libres y volar por el espacio infinito, por tiempos ilimitados, mutando, deviniendo, ocultándose y surgiendo en mil formas inesperadas, fueron inmovilizadas por sujetos totalitarios que desean ver postrados a los pueblos obedeciendo la voz que les ordena arrodillarse. Subyugaron estos tiranos a sus congéneres como lo hicieron previamente con las ideas: congelándolas, matándolas y momificándolas en aras de creencias, de cuyas verdades fundamentales ellos se ostentan (u ostentaron en el pasado) como únicos portadores autorizados por Dios, que les reveló sus dogmas fijos e inmutables.
Desean un planeta poblado por ánimas con sólo algunas ideas fosilizadas, condenadas como trilobites a permanecer prensadas espiritualmente dentro de masas de roca de antigüedad devónica, lejos de la luz y del aire, por los siglos de los siglos, para no alcanzar jamás la redención.
Las ideas flotando libres (no las muertas, aprisionadas como mariposas fosilizadas entre placas de roca o cristal) aunque se hayan manchado y deformado en su tránsito por el mundo y, aun cuando hayan sido corrompidas por intereses espúreos pueden, gracias a que siguen vivas, ser susceptibles de purificarse y alcanzar un esplendor no imaginado y, gracias también a sus múltiples "guilgulim" redimirse, redimiendo a los hombres.
Las sometidas a la inmovilidad de las momias, forzadas por fanáticos amos que se dicen poseedores de los originales fundamentos de los credos, esas pobres ideas petrificadas ya no tienen salvación posible ni en la Ideósfera, ni en este mundo ni en ningún otro.


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