Una hora de mi vida - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Una hora de mi vida

Colección y Consulta
Una hora de mi vida
 
Por: Isaac Lupa (Israel)
 
Nos hemos preguntado en ocasiones qué es el tiempo, que tiene que ver el tiempo en nuestras vidas, hay tiempo que parece que pasa lento, existe tiempo que nunca termina, para mí esa hora contó mucho en mi vida, ya que si me hubiese retrasado un minuto, si un semáforo me hubiese entretenido, no hubiese vivido esa hora como la viví, y no se cuanto tiempo esté dentro de mí.
 
Ese enero 28 a las 11.57 entré por la puerta lateral que va directamente de Ayalón, al centro comercial Azrieli, como siempre me hicieron la revisión que se hace a los automóviles a la entrada, continué para tomar mi boleto del estacionamiento, que marcó 11.59, no sé porque levanté la vista al espejo retrovisor, y vi que cerraban la entrada a coches, en esta entrada siempre hay un vigilante que tiene una Uzi, se paró en la entrada con su arma dispuesta, subieron los topes por los cuales no pueden pasar coches ya que tienen como medio metro de altura, se me hizo raro esa actitud, mas continué mi entrada al estacionamiento, ya que de todas formas no podía regresarme: como siempre bajé al piso menos dos, que es donde siempre me gusta estacionar, ya que allí hay lugar.
Salí de mi auto, me dirigí al elevador que llega directamente el supermercado, el cual no funcionaba; sin pensar fui a los otros elevadores que van al centro comercial, los cuales tampoco estaban en servicio; el supermercado está en la planta baja, son dos pisos, subí las escaleras para salir del centro y entrar al supermercado; me encontré que la puerta de salida del edificio se encontraba cerrada, no se podía salir o entrar al centro comercial, por lo tanto no podía entrar al supermercado, en ese lugar se encontraban unas 20 personas paradas esperando que abriesen las puertas.
La puerta de entrada es parte de una construcción de vidrio de una altura de unos cuatro metros a través de esta se puede ver hacia afuera, a la derecha está la entrada principal del centro; enfrente estaban estacionados 4 ó 5 carros de policía de diferentes tipos, varias ambulancias, se alcanzaba a ver mucho movimiento de policías, desmontadores de bombas y explosivos.
A mi lado estaba parado un joven que llevaba cinturón como de policía y pistola al cinto, lo cual en Israel es común verlo, parecía que conocía a la gente que se movía afuera, preguntó que era lo que pasaba; le informaron que enfrente de la entrada había un paquete que parecía que tenía una bomba como de 20 kilos. Bastó que escuchásemos estas palabras y la gente aquí reunida empezó hacer conjeturas, 20 kilos de explosivos en la entrada cerca de las columnas de 5 metros de altura en un lugar cerrado ¿aguantará la construcción? Hubo quien dijo: estamos encerrados como el 11 de septiembre en New York; a pesar de ver caras tranquilas, si se levantaba la vista y se fijaba directamente a los ojos, parecía que había un diálogo en silencio, un diálogo entre almas, preguntas sin respuesta.
Por la situación en la que vive el país los últimos años, sabemos que siempre existen peligros, además no sabemos como actúa el enemigo, pero si sabemos que éste actúa contra nosotros, y piensa diferente a nosotros. Los más religiosos elevaban un rezo, decían un capítulo de Tehilm, ya que eso les ayuda en estos momentos, probablemente no piensen en cosas del futuro y del mañana.
Los celulares empezaron a funcionar, todos avisaban que no llegarían a su próxima cita ya que no se sabía cuanto tiempo estaríamos en este lugar. De afuera se acercan policías y nos indican que nos alejemos de los vidrios de la entrada ya que es peligroso, sin discutir todos nos alejamos comprendiendo que si algo explotaba y los vidrios se hacían añicos podían herir. Busqué donde acomodarme, en que lugar estaría más seguro. Me acomodé en un hueco esperando en silencio.
Por mi mente pasaban infinidad de pensamientos, muchas conjeturas habían en mi cabeza, en estos momentos recordaba las pequeñeces de la vida, las cosas banales que no les damos importancia, y pensar que siempre el hombre va por las cosas superfluas, me preguntaba cuál es el significado de la vida, los humanos nacimos para morir, existe diferencia el momento en que nos toque, por instinto siempre nos aferramos a la vida. Parecía absurdo, en estos momentos, buscar significado en lo que no tiene significado, en estos momentos amamos más la vida, cuando nos damos cuenta que estamos en peligro, es un momento para pensar en Dios, quien lo hace no necesita explicaciones.
Al día siguiente en la mañana explota una bomba en un autobús, resultando 11 muertos, ellos no tuvieron tiempo de pensar ni hacer conjeturas; a las 5 de la tarde ya se estaba enterrando el primero de ellos, a los 50 heridos les queda un trauma de por vida, en el hospital y en la convalecencia van a pensar mucho en lo bueno que es la vida, la cual tienen que rehacer.
Como se explicará más adelante nuestro caso es diferente, aquí no hubo heridos. Quise sacarme los pensamientos de la cabeza, para tranquilizarme, decidí subir al centro comercial para ver como la gente tomaba lo que estaba pasando, cual fue mi sorpresa, casi todos seguían su vida normal, había quienes seguían sentados en los cafés, otros haciendo sus compras. Lo que si se veía es mucha gente fumando, ya que está prohibido fumar dentro del centro, como yo nunca fumé, me imagino que lo hacían para calmar sus nervios.
Ahora ya se tenían noticias, no dadas por la policía que estaba abajo, sino por el radio con sus reporteros; ellos hacían su trabajo, se informó que en el estacionamiento menos uno, un vigilante en servicio encontró un paquete dudoso al lado de un auto, lo comunicó a sus superiores, y éstos a la policía.
En Israel se aprendió que en estos casos es preferible pecar de exagerado a tener que lamentar; así es que mandaron a la policía, ambulancias para ver de que se trataba. Lo primero que pudo observar la policía es que el paquete era pequeño, la supuesta bomba -si existía- debería de ser pequeña; el problema era sacar el paquete del estacionamiento, el trabajo debía ser hecho por expertos que tienen el cuidado necesario para revisar su contenido o explotar según su decisión, pero no se podía hacer dentro del centro.
La bomba no parecía obra de terroristas, sino simplemente un acto delictuoso de la mafia, o para matar al chofer de ese carro, que supuestamente lo traía desde que entró al estacionamiento, o le fue colocada allí -por fortuna se cayó-.
A las 12.55 por los altavoces del centro se explicaba a la gente del suceso y que todo había terminado bien, sin problemas, y que en unos momentos todo regresaría a la normalidad.
A las 12.58 empezaron a funcionar los elevadores, las escaleras eléctricas, abrieron las puertas de cristal la gente empezó a moverse con más tranquilidad.
Pensé, en estos edificios hay entre arrendadores y empleados 5000 personas, cientos nos movemos por el centro en paseo y compras, miles de automóviles estacionados en los 4 pisos... ¿qué pasó por la mente de esas personas? ...mañana todos seguiremos con nuestra vida, tendremos un episodio que contar.
Arreglé las cosas por las cuales fui al centro y al regresar a mi casa, cuando iba a encender el motor de mi auto, antes bajé, revisé mi auto por todos lados, incluso me agaché por debajo para ver si no tenía algún paquete extraño.
Como lo dije anteriormente, en estos casos hay cosas que quedan en la mente por mucho tiempo.
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